Una respuesta de la Leadership Conference of Women Religious a los desafíos de nuestro tiempo

U eventMiércoles, 28 Enero 2026

A lo largo de los últimos años, hemos observado con grave preocupación un cambio global y nacional en valores y prioridades que está afectando negativamente a la salud del planeta y a la vida de millones de sus habitantes más vulnerables. Las políticas impulsadas por muchos gobiernos, incluido el nuestro en los Estados Unidos, así como las decisiones tomadas por los ciudadanos, señalan un rápido desmantelamiento de valores que consideramos fundamentales para el futuro de la comunidad global.

Durante estos años, hemos discernido de manera constante cómo nosotras, como mujeres religiosas, podemos responder con mayor eficacia a estos cambios. Las transformaciones recientes en este país ponen de relieve la necesidad de abordar esta cuestión con gran seriedad y de vivir nuestro llamamiento vocacional como mujeres religiosas con una profundidad que quizá nunca antes se nos había exigido. La proclamación pública realizada en nuestra profesión de votos nos recuerda la responsabilidad de ser mujeres de Dios en medio de los profundos desafíos del mundo, sin miedo a asumir e encarnar las prioridades del Evangelio.

Lo que estamos presenciando hoy en la sociedad va en contra de los principios que nosotras, como hermanas católicas, hemos trabajado durante siglos para cultivar y proteger. Recordar estas convicciones es un ejercicio esencial cuando nos enfrentamos a una retórica que nos insta a cambiar de rumbo y a acciones contrarias a nuestros principios. Estos valores, sobre los que nos hemos pronunciado públicamente y que han guiado nuestras vidas, incluyen: • La convicción del derecho inherente a la vida de todo ser humano y la dignidad de cada vida • El compromiso con las exigencias evangélicas del amor, la acogida y el cuidado de todas las personas, especialmente de las más vulnerables • El deber de acoger a las personas migrantes y ofrecer cuidado y ayuda a todos en nuestra tierra, insistiendo al mismo tiempo en una reforma migratoria integral • La responsabilidad de oponerse a la violencia en todas sus formas • El compromiso de desmantelar el racismo sistémico • La convicción de que el cuidado de nuestro planeta Tierra requiere nuestra atención y nuestra acción • El respeto por el camino de cada persona hacia la plenitud de su humanidad • El trabajo para aliviar la pobreza en todas sus formas

Mantenernos firmes en estos principios frente a fuerzas poderosas que persiguen fines contrarios puede ser uno de los mayores desafíos que afrontemos, tanto de manera colectiva como individual. Ser rostro de compasión y esperanza en medio de acciones que generan caos y miedo no será fácil. Este es un tiempo en el que necesitaremos unas de otras, y un tiempo para unir nuestras voces y nuestro apoyo a las organizaciones y personas de fe que trabajan por dar testimonio de la dignidad de cada persona.

Nos encontramos ahora ante un tiempo que difiere de manera significativa de cualquier otro que la mayoría de nosotras haya vivido. Hay vidas en juego a nuestro alrededor. Todo indica que asistiremos a un aumento de las vulneraciones morales. En el futuro próximo, necesitaremos ser mujeres bien informadas, capaces de escuchar atentamente todas las voces y perspectivas, y comprometidas con un discernimiento serio y profundo, para tomar decisiones sabias y no contribuir al odio, el miedo, la división o la violencia en el mundo. Nuestras decisiones deben conducirnos a ser cada vez más plenamente quienes estamos llamadas a ser: portadoras de amor que se niegan a renunciar a su autoridad moral o a caer en la desesperanza. Que abracemos de todo corazón el llamamiento de la Iglesia a ser personas de esperanza y vivamos este llamado con todo nuestro ser por el bien del mundo y de su futuro.

La Leadership Conference of Women Religious (LCWR) es una asociación que reúne a las responsables de congregaciones de mujeres religiosas católicas en los Estados Unidos. La conferencia cuenta con cerca de 1.270 miembros, que representan aproximadamente el 66 % de las 35.000 mujeres religiosas del país. Fundada en 1956, la conferencia acompaña a sus miembros para que ejerzan de manera colaborativa su servicio de liderazgo, al servicio de la misión del Evangelio en el mundo actual.

 

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