A la escucha de Dios y de la vida, en comunidades contemplativas y apostólicas, las Religiosas de la Asunción continuamos respondiendo hoy a nuestra vocación específica en la Iglesia, al servicio de nuestro Mundo: “dar a conocer y hacer amar a Jesucristo a través de la educación para la transformación de la sociedad” Sta. Mª Eugenia de Jesús.
La oración personal y litúrgica unifica nuestra vida en Dios, Bondad Infinita que nos ha creado y redimido en Cristo, el Verbo Encarnado.
Por la meditación y el estudio de la Palabra de Dios, por el rezo comunitario de la Liturgia de las Horas que se intercala en nuestra jornada y por la celebración de la Eucaristía prolongada en la Adoración del Santísimo, reconocemos y adoramos al Dios que sigue obrando en nuestro mundo, y nuestra oración se convierte en alabanza, acción de gracias y petición por el Mundo.
En comunión con la Iglesia y enviadas por ella, hermanas y laicos comparten una misma misión educativa cimentada en la Fe y el Amor a la Verdad, que se desarrolla en colegios, centros de promoción social, residencias para jóvenes y parroquias... adoptando formas y lenguajes de las diferentes culturas de los 33 países donde estamos insertas.
En comunidad cada día se acogen las unas a las otras, construyen y disfrutan con el espíritu de familia que nutre su vocación, y les forma como discípulas, Buscan compartir, vivir, proyectos comunes en la aceptación de las diferencias, el agradecimiento y el perdón.
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