El número 7 está asociado a la plenitud. Por eso hemos querido celebrar y agradecer con toda la comunidad asuncionista estos 70 años de servicio a la sociedad guatemalteca a través de la educación de mujeres que marcan y transforman la sociedad. Era, pues, necesario prepararnos para celebrar este septuagésimo aniversario que agradece la obra que Dios ha hecho.
A finales de diciembre de 2025 la comunidad de religiosas que acompaña la obra hoy recordábamos a la primera comunidad de religiosas de la Asunción que, enviadas por M. Francisca de Paula, con la aprobación de M. Marie-Denyse, arribaron a tierras guatemaltecas, y dábamos gracias por la obra que el Espíritu nos ha permitido hacer como congregación en esta porción de reino que nos fue confiada. Mientras agradecíamos también nos íbamos preparando para la gran celebración que llegaría un mes y una semana después: preparación de la liturgia, de los cantos, del ornamento de la Catedral. Preparación del corazón para vivir este acontecimiento importante para nuestra comunidad asuncionista.
Celebración eucarística
El gran día llegó. Corría la mañana del sábado 7 de febrero, el corazón rebosaba de alegría y gratitud. El altar mayor de la Catedral estaba engalanado con flores blancas. La imagen de nuestra fundadora, Sta. María Eugenia, acompañada por las banderas de Guatemala y de la Asunción transmitían el motivo que nos reunía, en el otro extremo las banderas de Francia y de la Iglesia nos recordaban la internacionalidad de nuestra gran familia.
La celebración estaba programada para las 10:30 de la mañana, pero la Catedral, con sus puertas abiertas, empezó a recibir a alumnas, ex-alumnas, maestros, antiguos maestros, padres de familias y a amigos desde las 9:00 de la mañana. La alegría no se hacía esperar, los saludos cercanos que denotaban la familiaridad que nos caracteriza, las sonrisas dibujadas en el rostro, las fotos cerca de nuestra fundadora, eran un signo legible de la gratitud que invadía a cada asuncionista ese día.
Todo estaba preparado. El coro de alumnas de 4º, 5º y 6º, acompañados por los profesores Vinicio, Adriana Valdés, Karin Escobar, Ada Jarquín y las hermanas Aurelia Quib, Teresa Asij, Alicia Privado y Eliette Quintero, sería el encargado de acompañar con sus voces tiernas esta gran celebración. A las 10:30 de la mañana la Catedral estaba plena: Religiosas de la Asunción venidas de El Salvador y Petén, alumnas de distintas generaciones, amigos de la Asunción, comunidad en general; la monición de entrada, pronunciada por la hna Odessa Herrera, recordando el motivo que nos convocaba hacía la invitación a vivir la Eucaristía con un corazón agradecido. El canto de entrada inundó el lugar y los celebrantes, entrando en procesión, presididos por Monseñor Gonzalo de Villa S.J, inauguraban la fiesta.
Monseñor Gonzalo de Villa S.J presidió la celebración, y concelebraron los sacerdotes Manuel Abac, Carlos Pirir y Miguel Aguilar. Durante la homilía Mons. Gonzalo nos invitaba a continuar dando frutos, que la semilla de la Asunción, sembrada y abonada con la vida y testimonio de tantas hermanas y ex-alumnas continuaran floreciendo en la sociedad guatemalteca, formando líderes que transformen el presente de la sociedad. Toda la celebración estuvo marcada por la acción de gracias, los cantos asuncionistas resonaban en la catedral trayendo recuerdos de todo lo vivido en La Asunción. La hna Margarita de la Cerda dio las palabras de gratitud al terminar la celebración eucarística, y el ambiente familiar continuó sintiéndose después de la bendición final con abrazos y fotos del gran día.
Develación de la primera piedra
Por la tarde la celebración continuó con un acto en el que se develó la primera piedra que dio inicio al edificio del Colegio La Asunción. Organizado por las exalumnas, el acto hizo presente a M. Violeta Pacas, quien como archivista de la Provincia, veló por que la historia se conservara siempre. Develar la primera piedra es hacer presente el pasado que da sentido a nuestro presente y que sostiene el futuro. La piedra tiene inscrito en latín el texto que se traduce: “Para que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo”, texto que resume la labor educativa en la Asunción: dar a conocer los Derechos de Dios.
En el acto estuvieron presentes los sobrinos de M. Violeta, exalumnas de distintas generaciones, maestros y amigos de la Asunción. Fue una tarde amena para compartir, contar experiencias, recordar las experiencias vividas, celebrar y agradecer. Cada asuncionista tenía una o varias historias que contar. Cada una lleva grabado en su corazón las enseñanzas que Sta. María Eugenia quiso transmitir a sus hijas. Enseñanzas que hoy son palpables en cada asuncionista que se ha convertido en mujer de temple que con sus acciones transforma la sociedad.
Soñar la celebración de los 70 años ha sido un acto de gratitud donde nos involucramos toda la comunidad: religiosas, maestros, alumnas, ex-alumnas, padres de familias, amigos, colaboradores. Soñábamos con una fiesta que nos reuniera en familia y donde el espíritu asuncionista nos invadiera a todos, y así fue. Es Dios, quien conduce todo, nos recuerda Sta. María Eugenia, y hoy tenemos también la certeza de que es Dios quien continuará haciendo crecer la semilla de la Asunción en la sociedad guatemalteca.