Las siguientes reflexiones examinan la Formación Religiosa en el contexto del Sínodo sobre la Sinodalidad, el documento FABC 50 y el Año Jubilar. Comenzaré situando nuestro debate en el panorama socioeclesial más amplio que da forma a la formación contemporánea. A esta visión contextual seguirá un análisis de las principales demandas y desafíos articulados en el Sínodo sobre la Sinodalidad, el documento FABC 50 y el Año Jubilar. Por último, ilustraré los cambios paradigmáticos necesarios en nuestros enfoques de la formación —que incluyen la mentalidad, los programas, las estrategias y el entorno de la comunidad de formación— para promover comunidades religiosas auténticamente sinodales.
El contexto actual
El contexto actual de la historia de la humanidad está marcado por un tiempo de profundos cambios en casi toso los ámbitos de la vida humana. Los conflictos, la violencia y las guerras siguen siendo una cruda realidad. Las continuas tragedias de las guerras y los disturbios sociales en varias regiones muestran los impulsos más oscuros de la humanidad. El materialismo continúa formando parte de la cultura global, especialmente en los países desarrollados y en vías de desarrollo. Somos testigos tanto del florecimiento de las tecnologías como del desgaste de los hilos espirituales. Estamos más interconectados que nunca, y a menudo nos sentimos más aislados. La Inteligencia Artificial abre nuevos capítulos en la evolución humana, planteando cuestiones fundamentales como la unicidad del ser humano y la naturaleza de la inteligencia humana. Las generaciones más jóvenes suelen percibir la vida religiosa como desfasada o irrelevante. También experimentamos un claro descenso de las vocaciones religiosas.
El año Jubilar 2025
El concepto de Jubileo originario de la tradición bíblica (Lev 25), en el que cada cincuenta años era declarado un tiempo de liberación de los esclavos, condonación de deudas y descanso de la tierra o del cultivo de la tierra. En un mundo pospandemia, afectado por las guerras y los desafíos de la crisis ecológica, como proclamó el Papa Francisco, el año jubilar 2025 nos invita a ser “Peregrinos de esperanza.” Estamos llamados a cuidar de los pobres y de nuestro ambiente, de acuerdo con las enseñanzas del Papa Francisco en Laudato Si’ y en Fratelli Tutti. El Jubileo es un tiempo de renovación espiritual: un tiempo para renovar nuestra relación con Dios, de cuidar su creación, de reconciliarnos con nuestros semejantes y de renovar nuestro compromiso con la justicia y la misericordia. ¿Nuestra formación promueve una mentalidad de peregrino y nos ayuda a convertirnos en peregrinos de la esperanza en nuestros contextos locales?
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