Lo cotidiano de nuestra Diócesis de Cienfuegos, Cuba, se dejó asombrar por la llegada de las primeras Religiosas de la Asunción, aquel 24 de marzo de 1996. La alegría, sencillez, cercanía y la ternura parecían ganar el corazón de las personas con las que las hermanas trabajaban y se encontraban en el camino.
El trabajo pastoral y la vida compartida, en la ciudad de Cienfuegos y posteriormente en el municipio de Cumanayagua y Esperanza, fueron testigos de una Asunción que sale al encuentro del otro para compartir lo que da sentido y alegría a nuestras vidas: Jesucristo y el Reino. En cada encuentro de formación, charlas, visitas a familias, acompañamiento a la Pastoral Social y de la Salud, Pastoral Juvenil y vocacional, Catequesis infantil, además de encuentros gratuitos y de cariño, quedaba una huella de amor, dignidad, humanidad, respeto a la diferencia y sobre todo un rastro de sabor a Encarnación.
A lo largo de estos 30 años la Asunción en Cuba ha dejado una huella de transformación personal y comunitaria que se palpa en la vida y quehacer cotidiano de quienes han compartido con nosotras. Huella que ha transformado a hermanas y laicos en caminos que hablan de: vida afianzada en Jesucristo, alegría que hace posible continuar el camino difícil de cada día, cercanía que convierte la tristeza en gozo profundo, presencia amorosa que acompaña la soledad, hombres y mujeres que respetan y cuidan la vida, creatividad que surge incluso en medio de la escasez, salida de sí mismo para llegar al que sufre y un sentido profundo de ser Asunción.
Ha sembrado amor y esperanza en un pueblo sediento de Dios. Con ternura, se ha acercado y acompañado las heridas, sufrimientos, angustias y se ha hecho presente en las alegrías y gozos de tantos niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Ha caminado en medio del pueblo y con el pueblo, siendo testigos de la misericordia de Dios y de una vida sencilla y alegre. Se ha dejado transformar y enriquecer por el sentido de fiesta, la generosidad, la solidaridad, el sentido de familia, la acogida y la alegría del pueblo cubano. La Caridad que une al pueblo cubano también ha unido a la Asunción en un mismo amor que camina hacia Jesús y en una ternura que ha transformado lo cotidiano.
Hª Yania Soto
Provincia de América central y Cuba