Hoy quiero contarte sobre mi día, un día lleno de la esencia de nuestra institución. Aquí, en el Instituto Asunción de Querétaro, donde nuestro lema guía es “Comunidad que humaniza y transforma”, el “retiro anual" para los estudiantes es una de las actividades fundamentales de nuestro proyecto educativo.
El formato que implementamos en secundaria es verdaderamente especial. Se distingue por la forma en que los profesores de cada grado se integran para diseñar el retiro de sus respectivas generaciones. Esto no sólo nos permite planear con detalle el mensaje de vida que queremos transmitir, sino también compartir con los estudiantes desde una perspectiva más relajada y cercana que la del ámbito académico.
Cada grado aborda un objetivo temático distinto, cuidadosamente diseñado para considerar las necesidades generacionales y los hitos del desarrollo humano, mientras se integra la formación de nuestro carisma Asunción. De esta manera, toda actividad está pensada para que el estudiante interactúe plenamente con el mensaje, profundizando en su integralidad como persona: consigo mismo, con el otro, con el entorno y con Dios.
Para abordar la integralidad del ser en estas cuatro esferas, los contenidos se centran en iluminar la mirada personal, reconociendo que nuestra identidad se forma tanto por la fuerza interna como por la perspectiva que el otro tiene sobre nosotros. Comprendemos que las fortalezas individuales nutren las necesidades ajenas y viceversa. Además, valoramos y promovemos el cuidado de la Casa Común. Todo esto se vive sabiéndonos hijos de Dios, cuya presencia y amor son nuestro constante apoyo y fortaleza.
La dinámica de compartir con los estudiantes este proceso formativo, reflexivo y lúdico me lleva a pensar que de esto se trata la vida: construir una comunidad basada en el valor del encuentro. Como personas, en cualquier entorno, nos compartimos a través del diálogo y de las relaciones que forjamos, reconociendo que compartimos este espacio en un encuentro diario fundamentado en la fe. Así es como, juntos, logramos ser la Comunidad que verdaderamente humaniza y transforma.
Marlé Uribe Ortiz
Psicopedagoga del Instituto Asunción de Querétaro, México.