Por Ana Sentíes ra
El 15 de agosto celebramos la Asunción de María al cielo. El Papa Pío XII, en el año 1950, definió la Asunción de María como verdad de fe, en la que afirma que la Virgen “terminada su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma al cielo". Muchas parroquias y ciudades en el mundo celebran de manera solemne esta fiesta.
Explicar este misterio es imposible. En la tradición de la Iglesia oriental se habla de “la dormición”, algunos teólogos afirman que sí sufrió la muerte, puesto que el Hijo, Jesús, la asumió… Más allá de explicar materialmente cómo se llevó a cabo, en la Asunción nos dejamos inspirar por el significado de este misterio:
“María, la Madre de Jesús, está presente en su camino de fe. En ella, hija de su raza, las hermanas descubren la capacidad de amor de la mujer. En María todo fue adoración. Se dejó invadir progresivamente por la Vida Trinitaria hasta el momento en que la gloria del Señor estalló en su debilidad en el misterio de la Asunción”[1].
María Eugenia va más a las consecuencias prácticas del misterio de la Asunción , para nosotras y para la educación Asunción[2]:
Todo nuestro espíritu conduce a un desprendimiento gozoso de las cosas terrestres, a elevarnos por encima de sufrimientos y dificultades, sin detenernos en quejas, sin perder tiempo en ello…sacando de los incidentes el mejor partido posible para Dios y su gloria.
Una frase de la Biblia expresa esto perfectamente: "Todo concurre para bien de los que aman a Dios[3]». He aquí la razón para no lamentarse: nuestra fe nos recuerda que todo -sin excepción- sirve al bien de los que amamos a Dios.
Uno de los grandes males de nuestro tiempo, es replegarse sobre sí mismo. Nosotros, en cambio, tenemos grandes objetivos, como trabajar para cuidar de la vida en todas sus formas y así extender el reino de Dios, que es “un estado social donde nada ni nadie tenga que sufrir la opresión de otro”[4]. Sería una lástima si, por vivir en la auto-referencialidad, perdemos de vista tan importante propósito.
Desprendámonos, pues, cada vez más de viejos hábitos y paradigmas inútiles. Dejemos las pequeñeces, lo que no es esencial, para elevarnos constantemente hacia Dios como la Santísima Virgen. Ocupémonos del proyecto de Dios, de lo esencial de la vida, de llegar a ello por medio de un desprendimiento gozoso.
Para irradiar luz hay que llenarse de luz… nuestra libertad es la que se empapa en la luz y en el bien” (Instrucción de Capítulo de SME, 5 mayo 1878)
En la lectura, en el estudio, hay que buscar lo sólido. La vida no es suficientemente larga para leer todos los buenos libros. Dejemos los dudosos, tomemos los que instruyen sin equívocos. Después, dejémonos abrasar por la verdad divina.
La fiesta de la Asunción es, pues, un gran motivo de esperanza para todos. María vive ya aquello que cada uno de nosotros perseguimos a lo largo de nuestra vida: la plenitud, la felicidad compartida con todos, en Dios.
Oh Jesús, Hijo de María, ven a vivir en mí con tu espíritu de santidad, con la plenitud de tu fuerza, en la perfección de tus caminos, con la verdad de tus virtudes y en la comunión con tus misterios.
Domina en mí sobre el poder del enemigo, por medio de tu Espíritu y para la gloria del Padre.
Amén
[1] Regla de Vida de las Religiosas de la Asunción. Prólogo
[2] Cfr. Santa María Eugenia Instrucción de capítulo sobre “El desprendimiento gozoso”
[3] San Pablo a los Romanos 8
[4] Carta al P: d'Alzon del 12/03/1844
[1] Carta al P. d’Alzon, 28.8.1843
[2] Instrucción 5 mayo 1878
[3] Instrucción de Capítulo sobre “El desprendimiento gozoso” 19 mayo 1878
[4] Carta al P. D’Alzon, del 19 julio 1842, citada en Los Orígenes
[5] Carta al P. Lacordaire citada en Los Origenes vol. 2
[6] NI 153/1, citadas en Origenes tomo 1
[7] NI 1837
[8] Instrucción de capítulo 16 avril 1871
[9] Carta al P. Lacordaire citada en Los Origenes vol. 2
[10] Carta 1563 en 1842
[11] Instrucción de capítulo 24-2-1878
[12] Extracto de una conversación de M. M. Eugenia con las hermanas - 28 enero 1864
[13] Instrucción de capítulo 30.1.1884
[14] N.I. M.E. Vol 2 N°204 – 1847
[15] Regla de Vida de las Religiosas de la Asunción. Prólogo
[16] San Pablo a los Romanos 8
[17] Carta al P: d'Alzon del 12/03/1844
[18] texto de Santa María Eugenia “El desprendimiento gozoso”, adaptado
[19] Idem
Imagen 1: La Asunción de la Virgen - Carracci, Annibale - Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado
Imagen 2: La Asunción de la Virgen - Cabezalero, Juan Martín - Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado