local_offer Espiritualidad

El misterio de la Asunción

E eventMartes, 21 Abril 2026

Por Ana Sentíes ra

 

Significado del misterio

El 15 de agosto celebramos la Asunción de María al cielo. El Papa Pío XII, en el año 1950, definió la Asunción de María como verdad de fe, en la que afirma que la Virgen “terminada su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma al cielo". Muchas parroquias y ciudades en el mundo celebran de manera solemne esta fiesta.

Explicar este misterio es imposible.  En la tradición de la Iglesia oriental se habla de “la dormición”, algunos teólogos afirman que sí sufrió la muerte, puesto que el Hijo, Jesús, la asumió… Más allá de explicar materialmente cómo se llevó a cabo, en la Asunción nos dejamos inspirar por el significado de este misterio:

María, la Madre de Jesús, está presente en su camino de fe. En ella, hija de su raza, las hermanas descubren la capacidad de amor de la mujer.  En María todo fue adoración. Se dejó invadir progresivamente por la Vida Trinitaria hasta el momento en que la gloria del Señor estalló en su debilidad en el misterio de la Asunción[1].

María Eugenia va más a las consecuencias prácticas del misterio de la Asunción , para nosotras y para la educación Asunción[2]:

1. PONER EN DIOS NUESTROS PENSAMIENTOS Y AFECTOS 

La Santísima Virgen que asciende por encima de la tierra, nos llama a elevarnos con ella, a poner en Dios nuestros pensamientos y afectos.

2. DEJAR LAS QUEJAS, SUPERAR LAS ADVERSIDADES

Todo nuestro espíritu conduce a un desprendimiento gozoso de las cosas terrestres, a elevarnos por encima de sufrimientos y dificultades, sin detenernos en quejas, sin perder tiempo en ello…sacando de los incidentes el mejor partido posible para Dios y su gloria.

Una frase de la Biblia expresa esto perfectamente: "Todo concurre para bien de los que aman a Dios[3]». He aquí la razón para no lamentarse: nuestra fe nos recuerda que todo -sin excepción- sirve al bien de los que amamos a Dios.

3. OCUPARNOS DE IDEALES GRANDES

Uno de los grandes males de nuestro tiempo, es replegarse sobre sí mismo. Nosotros, en cambio, tenemos grandes objetivos, como trabajar para cuidar de la vida en todas sus formas y así extender el reino de Dios, que es “un estado social donde nada ni nadie tenga que sufrir la opresión de otro[4]. Sería una lástima si, por vivir en la auto-referencialidad, perdemos de vista tan importante propósito.

Desprendámonos, pues, cada vez más de viejos hábitos y paradigmas inútiles. Dejemos las pequeñeces, lo que no es esencial, para elevarnos constantemente hacia Dios como la Santísima Virgen.  Ocupémonos del proyecto de Dios, de lo esencial de la vida, de llegar a ello por medio de un desprendimiento gozoso.

4. DISCERNIR TODOS LOS ASUNTOS DE LA VIDA DESDE LA LUZ DE DIOS

Para irradiar luz hay que llenarse de luz… nuestra libertad es la que se empapa en la luz y en el bien” (Instrucción de Capítulo de SME, 5 mayo 1878)

En la lectura, en el estudio, hay que buscar lo sólido.  La vida no es suficientemente larga para leer todos los buenos libros.  Dejemos los dudosos, tomemos los que instruyen sin equívocos.  Después, dejémonos abrasar por la verdad divina.

 

La fiesta de la Asunción es, pues, un gran motivo de esperanza para todos. María vive ya aquello que cada uno de nosotros perseguimos a lo largo de nuestra vida: la plenitud, la felicidad compartida con todos, en Dios. 

 

Oración antigua de la Novena

Oh Jesús, Hijo de María, ven a vivir en mí con tu espíritu de santidad, con la plenitud de tu fuerza, en la perfección de tus caminos, con la verdad de tus virtudes y en la comunión con tus misterios.

Domina en mí sobre el poder del enemigo, por medio de tu Espíritu y para la gloria del Padre.

Amén

 

[1] Regla de Vida de las Religiosas de la Asunción. Prólogo

[2] Cfr. Santa María Eugenia Instrucción de capítulo sobre “El desprendimiento gozoso”

[3] San Pablo a los Romanos 8

[4] Carta al P: d'Alzon del 12/03/1844

 

Salmo sobre el significado de la Asunción (SME)

  • Creo que estamos llamadas a honrar el misterio de la Encarnación y la persona de Jesucristo, así como la adhesión de la Santísima Virgen a Él. María, nuestra madre, nos parece el alma más puramente humana y más revestida de la vida de Jesús”[1].
  • Para irradiar luz hay que llenarse de luz… nuestra libertad es la que se empapa en la luz y en el bien[2].
  • Todo nuestro espíritu conduce a un desprendimiento gozoso de las cosas terrestres, a una disposición a elevarse por encima de sufrimientos y dificultades, sin detenerse en quejas, sin perder tiempo en ello. La Santísima Virgen que asciende por encima de la tierra en el misterio de la Asunción, nos llama a elevarnos con ella, a poner en el cielo nuestros pensamientos y afectos[3].
  • Dios dirige todo, y nunca mano más sabia y amorosa podría guiar nuestros destinos”, “Mi dependencia total de Jesucristo es la cadena secreta de mi libertad[4].
  • Veo la Tierra como un lugar de gloria para Dios[5].
  • Amo la justicia, la honestidad, la pureza, la humildad, el desprendimiento de sí mismo, la caridad ardiente y el deseo de adquirir estas virtudes por sí mismas. Amarlas es amar a Dios, que es la perfección absoluta, la plenitud de todas las virtudes. 
  • No puedo hacerme una idea de Dios separado de estas cosas, no lo comprendo más que como la fuente y la esencia de todo bien, de tal manera que solo se puede ser bueno, justo, virtuoso por una especie de emanación de su naturaleza, que hay que pedir insistentemente en la oración."[6]
  • “…el mundo no es bastante grande para mi amor, quisiera recoger todas las tempestades de los corazones fatigados, y sobre todo poder transmitir a los que no le conocen esta luz y este amor del que gozo[7].
  • Durante esta vida, es la transformación … como la oruga ¡antes de ser una hermosa mariposa!... pero pronto se convertirá en una mariposa luminosa…  así nosotros…”[8]
  • Jesucristo, liberador presente en nosotros por la gracia, quiere trabajar en cada uno
  • para la gran obra del Reino de Dios…[9]
  • “Es una locura no ser lo que se es con la mayor plenitud posible[10].
  • La adoración, es el amor mayor y más ardiente que puede darse en el corazón de la persona… En María, todo fue adoración. La Santísima Virgen reconocía incesantemente todo lo que recibía: se lo entrega todo a Dios[11]
  • “He aquí el fundamento de nuestra esperanza ... Es un momento maravilloso en nuestra vida, aquel en el que empezamos a comprender que no podemos nada por nosotros mismos, pero que en Dios lo podemos todo”[12].
  • Sólo el Creador puede penetrar en su creatura, elevarla, cambiarla, inflamarla completamente con su amor[13].
  • “Pido a Dios el don de la oración continua, salir de mí misma y desprenderme de todo apoyo humano para apoyarme solamente en Él”[14].
  • En María todo fue adoración. Se dejó invadir progresivamente por la Vida Trinitaria hasta el momento en que la gloria del Señor estalló en su debilidad en el misterio de la Asunción[15].
  • "Todo concurre para bien de los que aman a Dios[16]». He aquí la razón para no lamentarse: nuestra fe nos recuerda que todo -sin excepción- sirve al bien de los que amamos a Dios.
  • Uno de los grandes males de nuestro tiempo, es replegarse sobre sí mismo. Nosotros, en cambio, tenemos grandes objetivos, como trabajar para cuidar de la vida en todas sus formas y así extender el reino de Dios, que es “un estado social donde nada ni nadie tenga que sufrir la opresión de otro[17]. Sería una lástima si, por vivir en la auto-referencialidad, perdemos de vista tan importante propósito[18].
  • Desprendámonos, pues, cada vez más de viejos hábitos. Dejemos las pequeñeces, lo que no es esencial, para elevarnos constantemente hacia Dios como la Santísima Virgen. Ocupémonos del proyecto de Dios, de amarlo y de llegar a Él por este desprendimiento santo y gozoso”[19].

 

 

[1] Carta al P. d’Alzon, 28.8.1843

[2] Instrucción 5 mayo 1878

[3] Instrucción de Capítulo sobre “El desprendimiento gozoso” 19 mayo 1878

[4] Carta al P. D’Alzon, del 19 julio 1842, citada en Los Orígenes

[5] Carta al P. Lacordaire citada en Los Origenes vol. 2

[6] NI 153/1, citadas en Origenes tomo 1

[7] NI 1837

[8] Instrucción de capítulo 16 avril 1871

[9] Carta al P. Lacordaire citada en Los Origenes vol. 2

[10] Carta 1563 en 1842

[11] Instrucción de capítulo 24-2-1878

[12] Extracto de una conversación de M. M. Eugenia con las hermanas - 28 enero 1864

[13] Instrucción de capítulo 30.1.1884

[14] N.I. M.E. Vol 2 N°204 – 1847

[15] Regla de Vida de las Religiosas de la Asunción. Prólogo

[16] San Pablo a los Romanos 8

[17] Carta al P: d'Alzon del 12/03/1844

[18] texto de Santa María Eugenia “El desprendimiento gozoso”, adaptado

[19] Idem

 

 

Imagen 1: La Asunción de la Virgen - Carracci, AnnibaleCopyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Imagen 2: La Asunción de la Virgen - Cabezalero, Juan MartínCopyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado