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Navidad: un Dios que se acerca. Claves del mensaje del Papa para este año

N eventViernes, 30 Enero 2026

«Gritad de alegría» (Is 52,9), proclama el mensajero de paz a quienes se encuentran entre las ruinas de una ciudad que debe ser reconstruida por completo. Al iniciar su homilía de Navidad, el papa León XIV nos recuerda este paradojo: también nosotros participamos en este giro en el que pocos parecen creer todavía: la paz existe y ya está entre nosotros.

¿La paz? ¿O más bien un germen de paz que necesita crecer?

Nuestra comunidad se ha visto profundamente conmovida por la película «La voz de Hind Rajab», que relata con emoción la impotencia del Creciente Rojo para salvar a una niña atrapada en un coche en Gaza. Impotentes, pero cercanos, la acompañan por teléfono y, en el corazón del documental, rezan con ella. Estos socorristas evocan a todos aquellos que luchan de otras maneras por rehumanizar situaciones innombrables. Ellos hacen visible la presencia de Dios junto a todas las víctimas, en todos los bandos. En medio de noticias alarmantes, ojalá sepamos acoger la mirada contemplativa de María Eugenia para reconocer, en estos artesanos de paz, a los testigos del Reino que crece.

Con los jóvenes de nuestras escuelas, de la parroquia y de nuestras familias, de manera mucho más modesta, hemos preparado la Navidad apoyando a quienes están en primera línea contra la pobreza. Pasteles, comidas festivas compartidas, invitaciones a personas aisladas o excluidas son signos concretos de nuestro deseo de paz.

Cuando la fragilidad del otro entra en nuestro corazón, cuando el dolor del otro quiebra nuestras certezas, la paz ya comienza. La paz de Dios nace de un llanto acogido, de un gemido escuchado; nace entre las ruinas que reclaman una nueva solidaridad. Nace de sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia. Todo esto es real, porque Jesús es el Logos, el sentido desde el cual todo ha sido creado (cf. Jn 1,3). Este misterio nos interpela desde los belenes que hemos construido y nos llama a la conversión.

Sí, el tiempo de Navidad es un tiempo en el que nuestros corazones están llamados a abrirse y a parecerse al de Jesús, manifestándolo mediante gestos concretos hacia los más frágiles y llevando a los jóvenes a vivir la cercanía con los más pobres, que nos revelan a Dios.

¡Gracias al papa León XIV por recordárnoslo!

 

Sr Françoise Emmmanuel,

Communauté d’Etterbeek

Province d'Europe

 

Leer la homilía aquí