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Newsletter Agustinos de la Asunción - nº18

N eventMiércoles, 08 Diciembre 2021

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Se abren caminos en su corazón

Los días 9 y 10 de octubre de 2021 se celebró en Roma la apertura del camino sinodal. El itinerario propuesto por el Papa Francisco es un largo camino de preparación y trabajo que concluirá en octubre de 2023. Tenemos dos años para participar en el proceso. La 16ª asamblea del Sínodo de los Obispos lleva por título: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión».

¡Un sínodo sobre la sinodalidad! Como sabemos, este tema es muy querido por el Papa Francisco. Insiste regularmente en la necesidad de que la Iglesia se reforme en profundidad integrando un nuevo estilo de funcionamiento. Por ello, el sínodo se desarrollará a lo largo de dos años. Habrá aportaciones de las Iglesias particulares y de «otras realidades eclesiales»: los Dicasterios, la vida consagrada, las Asociaciones de Fieles, los Institutos Superiores de Enseñanza, etc. Las congregaciones tendrán voz, al igual que las diócesis y las conferencias episcopales. Todos estamos invitados a entrar en el proceso de oración y reflexión. La Asunción también aportará su contribución.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de sinodalidad? El término es un poco sibilino y no forma parte del lenguaje común de los fieles. Pero el Papa Francisco la ha resaltado y ha mostrado su importancia en la vida de la Iglesia: «Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, una Iglesia consciente de que escuchar es más que oír.» Es una escucha recíproca en la que todos tienen algo que aprender. Los fieles, el Colegio de Obispos, el Obispo de Roma: unos escuchando a los otros;y todos escuchando al Espíritu Santo, «el Espíritu de la Verdad» (Jn 14,17), para saber lo que «dice a las Iglesias» (Ap 2,7). El Papa, en este discurso del 17 de octubre de 2015, recordó que apostaba por «una descentralización saludable».

En la Asunción, nuestra experiencia sinodal se practica esencialmente durante nuestros diferentes capítulos: locales, provinciales y generales. Los hermanos intercambian entre sí y aprenden a leer los signos de los tiempos a la luz del Evangelio y en presencia del Espíritu Santo. Los capítulos son tiempos colegiados de responsabilidad. Son mini sínodos. Pero para intensificar su práctica, nos corresponde fomentar aún más la circulación de la palabra. ¿Quizás hemos perdido en parte el sentido del debate y de la confrontación fraternal y pacífica?  ¿Quizás tenemos miedo de dialogar en profundidad sobre lo que pensamos que es necesario para el advenimiento del Reino de Dios? En un momento en que acaba de celebrarse el encuentro  Internacional de la Alianza (por videoconferencia), es útil plantearse la cuestión del lugar de nuestros hermanos y hermanas laicos en la vida de la Asunción. Un proceder sinodal facilita la expresión de todos por el bien común. Probablemente haya que hacer esfuerzos para integrar mejor el punto de vista de nuestros amigos de la Alianza en nuestros debates y decisiones. El 34º Capítulo General acogerá, como los tres anteriores, una delegación de laicos en su asamblea. Lo importante es el trabajo preparatorio que se hará en nuestros diferentes países para que la voz de los laicos pueda ser escuchada y tenida en cuenta en nuestros debates.

Deseo que el proceso sinodal abra nuevos caminos en nuestras comunidades y en cada persona. Podemos hacer más y mejor en la escucha mutua. Con demasiada frecuencia pensamos que ya sabemos lo que el hermano va a decir y nos privamos de su contribución. Hay una actitud de escucha singular capaz de abrir nuevas formas de hacer Iglesia. Caminar juntos para ir más allá y asumir los retos del tiempo presente; este es el reto del sínodo. «¡Dichoso el pueblo cuya fuerza eres tú, porque se abren caminos en sus corazones!» (Sal. 83) [Versión breviario francés] 

P. Benoît Grière

Superior General de los Agustinos de la Asunción