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Oración desde el confinamiento: A pie descalzo

O eventDomingo, 05 Julio 2020

Encuentro A pie descalzo, un bálsamo en tiempos de confinamiento.

“A pie Descalzo” Es una iniciativa de la provincia de España para dar respuesta a la sed de Dios de los jóvenes y adultos de hoy. Va dirigida a “buscadores”, personas inquietas, que se hacen preguntas vitales y que quieren encontrar respuesta a través del silencio, la oración y el compartir comunitario.

Llevamos dando vida a este proyecto desde el curso 2016-17, cada año tenemos dos encuentros de fin de semana, este año pudimos vernos en noviembre y teníamos programado el segundo para abril. La COVID-19 nos sorprendió y sentimos que el Espíritu nos invitaba a seguir dando respuesta, una respuesta diferente, adaptada a la realidad que estábamos viviendo a nivel mundial. Después de rezar cada una, de pedir luz para ver por dónde caminar, nos surgió ofrecer en torno a la fecha programada para el encuentro, una oración virtual, donde poder releer delante de Dios, lo que estábamos viviendo y compartirlo desde la fe. Esto ha ido creciendo y ya estamos pensando cómo dar forma, al que será, nuestro tercer encuentro de oración.

Ahora dejamos que sea una de las jóvenes que participaron, la que nos cuente lo que supuso para ella esta experiencia:

“El confinamiento ha traído una serie de sentimientos y cuestionamientos, además de dolores y tristezas, generados por la partida de familia, de personas cercanas, pérdidas de trabajo, injusticias sociales y mucha inseguridad a miras del futuro.

Frente a todo lo que vamos viviendo y llevamos en el corazón, el encuentro con la comunidad de A Pie Descalzo, ha sido un bálsamo para este tiempo de tanta incertidumbre y pesares; de planes derrumbados, de inseguridad y desconcierto. Ha sido un espacio para confirmar que la Palabra y la luz nos une más allá de lo físico, que la comunidad cristiana nos sostiene, nos da fuerzas, reanima a seguir e invita a ser presencia de Jesucristo dónde nos encontremos.

A nivel personal me permitió descubrir que, como María Magdalena, nos encontramos con el Señor pero, el apego a lo establecido, al cuerpo, a lo material, nos impide ver que resucita y está entre nosotros. Fue una llamada a salir a su encuentro y descubrir al Resucitado en los signos de vida que se manifiestan en lo pequeño, lo cotidiano, lo sencillo. Que estamos Confinados… y amenazados de resurrección, y necesitamos de su abrazo que da seguridad y nos invita a resucitar junto a Él.

Este encuentro me invitó a replantear mi mirada, a pasar de la queja, la desconfianza y autosuficiencia a sentirme más humana y vulnerable, a acompañar a todos aquellos que viven en dolor, a fiarme plenamente en Él que es gratuito con nosotros. No somos dueños del tiempo, solo Dios y en Él, nos sostenemos.

La fe y la paciencia van de la mano, por ello este tiempo es de mucha espera en la confianza en Quién todo lo ha hecho bueno. Gracias infinitas por este encuentro, por permitirnos profundizar en nuestra fe, caminar con otros y acompañarnos en este tiempo de búsquedas, en proponernos a ser y obrar mejor.

Y para finalizar, quisiera compartir un canto de Ain Karem, “Hágase en mí”. Este canto condensa mi sentir a partir del Encuentro a Pie Descalzo, ser frágil y fortalecida con mi confianza plena en Él”.