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Provincia de África de Este: nuevos caminos en el desierto

P eventMiércoles, 17 Junio 2026

La visita canónica es un acontecimiento muy importante en todas las Provincias de las Religiosas de la Asunción en todo el mundo. Es un tiempo en el que la Superiora General y su Consejo visitan a las hermanas en sus respectivas Provincias y comunidades. Escuchan las experiencias de cada hermana y la misión de la comunidad en colaboración con la Iglesia local. Es un tiempo para reencontrarse con la Comunidad General y vivir nuestro espíritu de familia.

La visita canónica es anunciada con antelación por la Superiora General a la Provincia correspondiente. Cada comunidad de la Provincia espera la visita en preparación y oración: mental, física y espiritualmente. Es un tiempo en que, como personas y como comunidades, revisamos el pasado y el presente para un mejor futuro en nuestra misión. Es un tiempo para evaluar en profundidad nuestro proyecto comunitario, que es una guía para nuestra vida. La visita es, por tanto, un momento de gracia y ofrece una ocasión especial para la reflexión, la renovación, el compartir, el diálogo, los encuentros, el discernimiento comunitario y la escucha profunda.

¡Qué bendición fue tener la visita canónica en la Provincia de África Oriental (Kenia y Tanzania) del 1 al 26 de mayo de 2026! Las Consejeras Generales, las Hª Lerma y Sandra, aterrizaron en Nairobi —Kenia— y visitaron las dos comunidades: Kawangware y Kangundo. Tras la visita a las comunidades de Kenia, cruzaron la frontera hacia Tanzania y visitaron la comunidad de Bagamoyo; después regresaron a las comunidades de la Diócesis de Moshi: Singa Chini —el Noviciado y la Casa de Hermanas Mayores—, Sangiti y Chekereni. Cada comunidad tuvo al menos dos días de visita. Las Hª Marthe y Françoise fueron recibidas en Moshi —Tanzania— y visitaron la Casa Provincial. Más tarde viajaron a las comunidades de la Diócesis de Singida: la ciudad de Singida, Kisaki, Iguguno y Maluga.

La acogida de las hermanas, las estudiantes y Assumption Together en cada comunidad fue única. Las danzas culturales se acompañaron de algunos elementos: la calabaza llena de cacahuetes o harina era símbolo del regalo precioso que se ofrece a una persona querida y contenía los productos de su tierra que utiliza la sociedad; la vela encendida era símbolo de Jesús en medio de su pueblo, como también lo fue la presencia de las Consejeras Generales entre la gente; y la tela de estampado africano era signo de vínculo y unión familiar.

Las Consejeras Generales se sintieron como en casa, acogidas y valoradas. Escucharon con curiosidad e incluso se unieron libremente a las danzas culturales. No eran extrañas, sino que pasaron a formar parte integrante de la comunidad y de la sociedad que las rodeaba. Este ambiente de acogida generó confianza, derribó barreras sociales, fomentó un fuerte sentido de comunidad e invitó a las personas a la conversación. La lengua no fue una barrera para este encuentro, pues las sonrisas, el contacto visual, la escucha activa, los gestos de asentimiento y los brazos abiertos fueron expresiones de bienvenida. Todas se sintieron en casa en un entorno y un vecindario completamente nuevos.

La Superiora General, la Hª Rekha, llegó a Nairobi el 15 de mayo y visitó la comunidad del Juniorado, donde las hermanas junioras siguen sus clases de formación en la Universidad Tangaza. Es una comunidad de quince hermanas con sus cuatro formadoras. Tuvo tiempo de compartir con cada hermana y también como comunidad. La Hª Rekha tuvo asimismo la oportunidad de visitar la Universidad Tangaza, donde estudian las hermanas. La universidad ofrece una educación integral que prepara a líderes transformadores para la Iglesia y la sociedad del mañana. Equipa a nuestras hermanas junioras con programas de formación espiritual que las preparan para tener éxito en un mundo en rápida evolución, poniendo en práctica y subrayando su lema: "Enseñar mentes, tocar corazones y transformar vidas". La Hª Rekha tenía todas las razones para visitar esta universidad, que capacita a los estudiantes para honrar a Dios en su vida personal, profesional y espiritual, y cuyo objetivo va de la mano de nuestro carisma de educación transformadora.

El 24 de mayo, día en que celebramos la Solemnidad de Pentecostés, nos reunimos en Singa Chini para la Asamblea, con el fin de concluir la visita canónica como Provincia. Los discípulos de Jesús esperaban el don del Espíritu Santo prometido; así también nosotras esperábamos recibir el informe de la visita canónica como un don dado por Dios. Entramos en la sala de la asamblea en procesión, con la Hª Rekha portando el cirio pascual, signo del Señor victorioso y resucitado entre nosotras.

Antes del informe, cada comunidad presentó unos símbolos que expresaban la experiencia de la visita en su respectiva comunidad. Este ejercicio espiritual fue muy conmovedor a medida que se explicaban los símbolos: el agua en una jarra, el corazón, la vela encendida, la planta de cactus, tres piedras y una olla, la sal, un árbol con ramas, una vasija de barro, un naranjo y una taza tradicional con su soporte. Todas escuchamos las presentaciones con respeto y atención. En ellas se mencionaron la sencillez, la humildad, el amor, el respeto, la comprensión, la fe, la capacidad de escucha y la unidad que mostraron la Hª Rekha y su Consejo.

El informe de la Hª Rekha y su Consejo nos confirmó, valoró lo que ya hemos logrado y nos animó sobre cómo y dónde introducir mejoras, dejando que el Espíritu Santo discierna con nosotras y nos conduzca hacia el futuro con mayor esperanza. Al final de la Asamblea, la Hª Rekha y su Consejo plantaron, cada una, un árbol frutal.

Damos gracias a Dios por darnos hermanas tan maravillosas y temerosas de Dios para guiar nuestra Congregación, porque la visita canónica no fue solo administrativa, sino un momento de gracia, renovación y escucha profunda de hacia dónde nos conduce el Espíritu. Ahora avanzamos con entusiasmo y esperanza. Nuestra vida religiosa se revitalizó porque estuvimos rodeadas y convivimos con hermanas que compartían un compromiso apasionado en nuestro propósito común como Provincia de África Oriental; por eso avanzamos renovadas, pues todo es posible porque Dios abre nuevos caminos en el desierto.

Esta fue una experiencia única del espíritu de familia y la internacionalidad de la Asunción.

¡Bienvenido y forma parte de nosotras!