La educación nunca es obra de una sola persona. Es un camino compartido en el que cada encuentro, cada relación y cada experiencia moldean vidas y abren nuevos horizontes. A lo largo del curso 2025-2026, el Instituto San Carpóforo de Como hizo suya esta visión a través de su lema anual, «Fai la tua mossa» —expresión italiana que significa «Haz tu jugada»—. Inspirado en la armonía, el sentido y la estrategia de un tablero de ajedrez, el lema recordó a toda la comunidad educativa que cada persona tiene un lugar único y un papel indispensable. Como cada pieza en el tablero, cada niño, educador, padre, miembro del personal, exalumno y amigo contribuye a un propósito mayor. Cada jugada, por pequeña que sea, cuenta, porque ayuda a construir una comunidad donde la fe, el aprendizaje y el servicio se unen para transformar vidas.
Guiado por la visión educativa de santa María Eugenia, San Carpóforo sigue creyendo que la educación transforma tanto a las personas como a la sociedad. Como escuela bilingüe italiano-inglés, enriquecida por el itinerario educativo Cambridge, prepara a los estudiantes para desenvolverse con confianza en un mundo cada vez más interconectado, permaneciendo hondamente arraigados en el Evangelio y en los valores de la Asunción. A lo largo del año, el aprendizaje fue mucho más allá del logro académico y se convirtió en una experiencia de fe, creatividad, diálogo, servicio y comunión.
El curso comenzó con la celebración de la Eucaristía en el Día Internacional de la Paz, poniendo a Cristo en el corazón de la misión de la escuela. Fue una invitación a entender la educación como una vocación para construir la paz, fomentar el diálogo y preparar a los jóvenes para ser líderes compasivos y ciudadanos responsables. Esta visión siguió inspirando las reflexiones semanales de Adviento y Cuaresma, las celebraciones en familia, las salidas educativas, los proyectos creativos, las actividades deportivas y la inclusión significativa de niños con capacidades diversas, afirmando que cada niño tiene un lugar en el gran tablero de la educación.
La alegría de la comunidad se expresó de forma hermosa durante las celebraciones navideñas, cuando el tradicional concierto de villancicos reunió a familias, profesores y alumnos en un ambiente de gratitud y asombro. A través de la música, el teatro y las actuaciones artísticas, los niños compartieron no solo sus talentos, sino también el mensaje profundo de esperanza, paz y la alegría de la Encarnación. Para muchos padres, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del año, al contemplar la confianza, la creatividad y el crecimiento de sus hijos.
Entre las celebraciones más memorables del año estuvo la Fiesta de santa María Eugenia, que invitó a toda la comunidad escolar a redescubrir la riqueza del carisma de la Asunción y la vida de las hermanas. Los niños prepararon preguntas cuidadas y a menudo entrañables para las hermanas sobre su vocación, su familia, la vida comunitaria y la misión, creando un diálogo gozoso que reveló la vida religiosa como una respuesta generosa a la llamada de Dios.
La celebración culminó en un proyecto extraordinario preparado por los alumnos de secundaria. Divididos en grupos, exploraron la historia, la espiritualidad y la misión educativa de los colegios de la Asunción en el mundo. A través de presentaciones creativas, música, teatro y muestras culturales, la comunidad escolar viajó virtualmente por Europa, Asia, África y más allá. Y lo más importante: los estudiantes descubrieron que, aunque las culturas, las lenguas y las tradiciones puedan diferir, la familia de la Asunción comparte un mismo espíritu, una misma visión educativa y una misma misión de transformar la sociedad a través de la educación.
Esta perspectiva internacional se reforzó aún más gracias al programa de formación Assumption Plus para el personal de los colegios de la Asunción de la Provincia de Europa, entre ellos Bélgica, Italia y Lituania. A través de un viaje virtual por el mundo de la Asunción, los educadores conocieron distintos países, culturas, lenguas y ministerios, mientras profundizaban en su comprensión de la misión educativa de la Congregación. Más que una formación profesional, el programa renovó su compromiso de acompañar a los jóvenes con sabiduría, compasión y esperanza, recordándoles que educar es participar en una misión que se extiende mucho más allá de los muros de una escuela o las fronteras de una nación.
Tras la enriquecedora experiencia de participar en la Cumbre LOKOUMI 2025 en Estados Unidos, San Carpóforo tuvo el honor de acoger la Cumbre LOKOUMI 2026 en Como. La cumbre recibió a escuelas, estudiantes y educadores de treinta países, transformando la escuela en un vibrante lugar de encuentro de culturas, amistad y servicio. Comenzando con la Eucaristía en la catedral de Como, el programa de cuatro días ofreció oportunidades de acción social, intercambio cultural, colaboración educativa, expresión artística y momentos de gratitud en medio de la belleza de Como y su lago. Más que un encuentro internacional, fue un testimonio vivo de que la educación florece cuando inspira a los jóvenes a transformar la compasión en acción y las diferencias en amistad verdadera. Como expresó bellamente un alumno de San Carpóforo durante la ceremonia de apertura: «A pesar de la distancia, compartimos los mismos sueños y la misma responsabilidad. Esta cumbre transforma las ideas en acción y a los desconocidos en amigos.»
El curso concluyó con momentos de profunda gratitud, cuando la escuela celebró los hitos de sus alumnos. La alegre graduación de los más pequeños hacia la primaria, el paso de los alumnos de quinto grado a la escuela media y el envío de los estudiantes de secundaria que se gradúan se convirtieron en signos de crecimiento, esperanza y nuevos comienzos. Su experiencia de inmersión en un colegio de la Asunción en España confirmó de manera hermosa que, dondequiera que la Asunción está presente, el mismo espíritu de fe, aprendizaje y servicio sigue uniendo a los jóvenes a través de culturas y naciones. Incluso después de que las aulas cerraran, la misión educativa continuó con el programa deportivo de verano, donde el trabajo en equipo, la resiliencia, la amistad y el descubrimiento gozoso siguieron siendo parte esencial de la formación de cada niño.
En efecto, el tablero sigue abierto. Esperan nuevas jugadas, nuevos sueños están listos para desplegarse y nuevas generaciones aguardan para descubrir la alegría de aprender, servir y crecer juntos. La historia de este curso nos recuerda que la educación de la Asunción no conoce fronteras. A través de aulas y culturas, lenguas y naciones, sigue formando corazones que buscan la verdad, mentes que abrazan la sabiduría y vidas comprometidas con la transformación del mundo. Como una comunidad dentro de la gran familia de la Asunción, San Carpóforo da gracias por el privilegio de compartir esta misión, convencido de que toda persona es acogida, todo don es apreciado y cada paso fiel contribuye al sueño de Dios para la humanidad. En el gran tablero de la vida, cada jugada hecha con amor se convierte en parte de una historia mucho mayor: una historia de comunión, esperanza y transformación silenciosa de nuestro mundo.
¡Es tu turno, haz tu jugada!
Religiosas de la Asunción Comunidad de Como