La migración interna de trabajadores en busca de un mejor sustento en la India está impulsada principalmente por factores económicos. Una parte importante de estos migrantes procede de sectores marginados de la sociedad. Buscan lugares más prometedores donde puedan trabajar y vivir en paz. El alto nivel de alfabetización en Kerala ha reducido enormemente la mano de obra local en el sector no cualificado. Además, la falta de oportunidades profesionales ha llevado a muchos jóvenes a buscar trabajo en el extranjero, provocando una escasez de trabajadores en el estado, especialmente en los sectores no cualificados. Según un estudio del Gulati Institute of Finance and Taxation, Kerala acoge alrededor de 2,5 millones de migrantes internos, una cifra que aumenta cada año. El estado ofrece algunos de los mejores salarios del país para trabajadores migrantes y es menos discriminatorio que otras regiones.
Los trabajadores migrantes están empleados en diversos sectores, especialmente en la construcción, la manufactura, la pesca marina, la hostelería, la agricultura, la industria del contrachapado y también en el servicio doméstico o el cuidado de animales. Es casi imposible encontrar trabajadores locales en estos ámbitos. Los migrantes, a menudo competentes y trabajadores, reciben salarios inferiores a los locales, pero encuentran más oportunidades en sectores no cualificados.
Las mujeres migrantes, que acompañan a sus familias, ganan aún menos, ya que su trabajo se considera menos exigente físicamente. Viven en condiciones insalubres, generalmente en una sola habitación donde cocinan y cuidan de sus hijos. Sus dificultades físicas y psicológicas rara vez reciben atención. Aunque el gobierno intenta inscribir a sus hijos en escuelas públicas, pocos logran beneficiarse de estas iniciativas.
En Kozhikode, muchas familias migrantes trabajan de manera estacional en la agricultura. Durante nuestras visitas, las encontramos viviendo en condiciones muy precarias: sin educación, discriminadas y privadas de dignidad. Una profunda compasión cristiana nos impulsó, recordándonos cómo Jesús nos llamó a cuidar de los migrantes. Con esta convicción, iniciamos nuestra misión entre ellos en 2023, dentro del MEC Marie Eugenie Centre.
En los dos últimos años, cada periodo nos ha traído diferentes experiencias. Aunque seguimos firmes en este ministerio, la actitud de algunos empleadores ha sido a veces desalentadora. La situación de las mujeres y los niños migrantes es, en ocasiones, dolorosa de presenciar. Sin embargo, la alegría de servirles y de acompañarles continúa inspirándonos y fortalece nuestro compromiso.
En uno de los centros, por ejemplo, el empleador amplía constantemente las instalaciones para alojar a más trabajadores migrantes, mientras que los servicios disponibles siguen siendo mínimos. Muchos de estos lugares de trabajo operan de manera informal o con escasa regulación, sin garantizar condiciones laborales seguras, lo que hace aún más vulnerable la situación de los migrantes.
Hemos impartido clases periódicas para mujeres sobre temas como la autoconfianza, la salud, la higiene y el liderazgo, entre otros aspectos que contribuyen a su desarrollo integral. También organizamos campamentos médicos para asegurar su bienestar.
Este año, el espacio disponible para reuniones se redujo debido al uso de más terreno para procesar y almacenar la abundante cosecha de nuez de areca. A pesar de estas dificultades, las mujeres siempre esperan con ilusión nuestras visitas. Es posible que seamos las únicas que acudimos regularmente a su campamento. Solemos ir los viernes, cuando el propietario se ausenta por la oración del mediodía, lo que nos permite mayor libertad para interactuar. En épocas de trabajo intenso, el tiempo con ellas es limitado, pero las mujeres siguen deseosas de aprender, y nosotras igualmente comprometidas a ofrecerles acompañamiento y una esperanza de mejora.
Las clases para los niños continuaron sin dificultad, y tanto ellos como sus padres se mostraron muy colaboradores. Su entusiasmo por aprender es profundamente motivador. Al enseñarles el alfabeto de su lengua materna, algunos pueden regresar a sus aldeas e incorporarse con éxito a la escuela, algo que nos llena de alegría.
Todos los niños recibieron revisiones médicas y los tratamientos necesarios. Celebramos el Día de la Niña con gran alegría. Niños y niñas intercambiaron obsequios, y aprovechamos para explicar a las madres la importancia de esta celebración.
Cada año debemos reclutar y formar nuevos docentes, ya que los anteriores suelen regresar a sus lugares de origen para continuar sus estudios. Nuestro primer grupo de maestras está ahora en la universidad, lo cual es motivo de gran orgullo. Las madres muestran un interés especial en que sus hijos asistan regularmente a clase. Crece entre ellas la conciencia de que la educación puede transformar la vida de las mujeres y los niños.
Seguimos convencidas de que la educación es la herramienta más poderosa para el empoderamiento. Agradecemos la oportunidad de ser instrumentos de cambio en la vida de estas mujeres y niños a través de nuestras actividades y nuestra presencia constante y alentadora. No son solo los recursos materiales, sino el amor y la compasión lo que verdaderamente toca los corazones. “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Hna. Alphy Pulikkottil
Provincia de India