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Renovar nuestro compromiso en la pastoral vocacional

R eventMartes, 05 Julio 2022

Presentación del Padre Vincent Breynaert, Director del Servicio Nacional para la Evangelización de la Juventud y las Vocaciones de la Conferencia Episcopal Francesa. Intercambio durante un encuentro con hermanas de Francia sobre pastoral vocacional. Es miembro de la comunidad: Camino nuevo.

Hoy, la pastoral vocacional está llamada a ser lo más transversal posible. No es asunto de una comisión ni responsabilidad exclusiva de una hermana de la comunidad. Debe ser responsabilidad de cada hermana de la Congregación y de cada comunidad. En los proyectos comunitarios, ¿qué importancia se le da a la pastoral vocacional y qué disponibilidad tiene cada hermana?

¿Cómo llevar a cabo una pastoral vocacional? No hay una respuesta única o mágica.

- Una conversión pastoral: El Papa Francisco invita a los religiosos a una conversión pastoral, a un cambio de estilo de vida. Personalmente y en comunidad, debemos preguntarnos: ¿qué hace una joven para poder escuchar la llamada de Cristo en el corazón de su vida y en nuestra vida comunitaria? La vida consagrada es un don de Dios que recibimos, algo que acogemos, y esto debe liberarnos de cualquier miedo proponiendo la vida consagrada.

- La cultura juvenil actual tiene dificultades para integrar el celibato de la vida consagrada. Estamos en un mundo en el que el celibato por el Reino está muy lejos de los intereses de los jóvenes. Es un reto para nosotros mostrar la vida religiosa con toda su belleza y radicalidad. En algunos lugares, los jóvenes han crecido lejos de comunidades religiosas femeninas. No tienen modelos de referencia concretos. Es importante, en este contexto, una presentación muy narrativa (un relato en primera persona, un testimonio, un "story telling"), para presentar una pastoral vocacional más explícita, una cultura de la llamada.

- La pastoral vocacional debe tener un humus, un terreno común con la pastoral juvenil en general. La pastoral vocacional nace a menudo en el seno de las actividades propuestas por la pastoral juvenil y se desarrolla en ella. Debemos hacer que nuestra pastoral juvenil sea atractiva, radical, y que capte a los jóvenes. En el transcurso de una actividad, por ejemplo, en las periferias, una joven conocerá a una hermana comprometida con radicalidad y con un estilo contemplativo.

  

SIETE CARACTERÍSTICAS DE LA PASTORAL VOCACIONAL:

1 - La pastoral vocacional hoy es forzosamente muy personal, diferenciada. El Papa Francisco en Christus Vivit insiste en la necesidad de distinguir las propuestas porque los jóvenes provienen de entornos muy diversos: de familia católica o no, practicante o no, de familia unida o rota, etc. Tenemos que dedicar tiempo a los jóvenes. En nuestras comunidades, ¿cada una de las hermanas acompaña a una joven o conoce personalmente a alguien y le ofrece escucha, amistad? ¿Cada una de vosotras tiene un vínculo personal con mujeres jóvenes? No es una cuestión de edad, ¡todos lo pueden llevar a cabo!

2 - Que nuestra pastoral vocacional sea una exposición, encarnada: el Papa habla de "contaminación", de la contaminación de nuestra experiencia espiritual o de la de nuestra fundadora, María Eugenia, una experiencia que lleva al deseo. Los jóvenes necesitan saber, escuchar nuestras historias. Con demasiada frecuencia nos imaginamos que las hermanas son todas iguales. Mostrar quiénes somos, invitarlas a hablar de sí mismas, de su historia espiritual, de su humanidad, de los vericuetos de su camino. Significa aprender a dar testimonio para compartir las alegrías y también los obstáculos que hemos tenido que atravesar. Los jóvenes necesitan personas de referencia. Muchas de sus preguntas tienen una dimensión emocional. Para despertar la confianza, para hablar de uno mismo, incluso para entregarse. La imagen de la vida religiosa a veces está maltratada, incluso falseada. Necesitamos lugares para reunirnos.

3 - Pastoral vocacional eclesial y sinodal. Se trata de dar a los jóvenes la posibilidad de tomar iniciativas, de convertirse en actores y no en espectadores, de desarrollar sus talentos. Los jóvenes descubren que se puede madurar en la vida consagrada, se renuncia a todo por Cristo, pero al hacerlo se acrecienta a toda la humanidad.

4 - Ofrecer acompañamiento: los jóvenes necesitan ser orientados en su camino, necesitan ser escuchados. Todos podemos ofrecer escucha, una presencia amistosa, entablar conversaciones espirituales, formales e informales, tomando un café o en una actividad. Pero a veces dedicamos más tiempo al trabajo administrativo o a la organización de cosas que ofrecer realmente nuestro tiempo. Los jóvenes se quejan de que los adultos no los escuchan... Abrir nuestras comunidades, compartir nuestra vida de oración, nuestras comidas. Los jóvenes son muy sensibles a la alegría, la libertad, la internacionalidad y la interculturalidad, a nuestra capacidad de celebrar juntos, de rezar, de callar, de comprometernos, de pedir perdón...

5 – Ser perseverante y paciente con los jóvenes. Aceptar que pasan por un momento de sanación interior que requiere más disponibilidad y escucha. A menudo los jóvenes están un poco heridos, han tenido historias familiares o emocionales complicadas o han experimentado un fracaso académico o profesional. Ofrecer lugares para escuchar y acoger estas frágiles situaciones.

6 – Espíritu de Juventud: no depende de la edad. El Papa Francisco insiste mucho en este punto. Es bueno que jóvenes y mayores sueñen juntos. Las hermanas mayores pueden tener una capacidad de contaminación muy fuerte, también pueden ofrecer una escucha sin juzgar. Cultivar la capacidad de dejar espacio a los jóvenes, de transmitirles alegría, que se expresa en torno a una comida, a una carcajada, a la capacidad de celebrar, de festejar.

7- Ser audaz en la evangelización.  La nueva generación se atreve a dar un testimonio más explícito de su fe.

 

Para concluir esta presentación, añadiría dos convicciones:

Orar en comunidad, pedir vocaciones, decir juntos al Señor: "Mira a tu rebaño, mándanos vocaciones, llama a los que quieras, tú que has querido esta Congregación. Consiente que continúe", rezando de forma pacífica, rezando juntos.

El carisma de la llamada es la capacidad de transmitir esa llamada de Dios en los momentos adecuados, dejando al joven muy libre, dándole espacio y distancia. Tenemos que ejercer este carisma de la llamada tanto individualmente como en conjunto. A veces nos falta audacia en la Iglesia. Cada uno de nosotros puede ejercer este carisma de la llamada y pedirlo al Señor.

 

Hna. Eugénie SENTUCQ

AMA Provincia de Francia

Original francés