¿Qué nación grande tiene un dios tan cercano como nuestro Dios, cuando lo invocamos? (Dt 4,7).
Si hoy, aquí y ahora, nos hacemos esta pregunta ¿Qué responderías?
Este domingo la Liturgia nos hace un guiño: es el día del Señor, la conversión de San Pablo y el final de la Semana de Oración por la unidad de los cristianos. San Pablo escuchó la voz del Señor, se convirtió y su vida cambió. Dedicó su vida a testimoniar al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Las distintas confesiones cristianas coinciden en su amor por la Palabra de Dios.
Este domingo, además, se celebra el domingo de la Pablara de Dios. Fue una iniciativa del papa Francisco en 2019, a través de la carta apostólica en forma de motu proprio Aperuit illis. Francisco pretendía promover y animar la lectura de la Palabra de Dios entre los fieles y en la pastoral ordinaria. La expresión bíblica con la que se celebrará este año este domingo está tomada de la carta de san Pablo a los Colosenses: “La palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16). El verbo habitar entraña tiempo, preparación de la casa interior y permanencia.
La intención del papa León XIV para este mes de enero es orar con la Palabra de Dios. “El Papa ora para que todos los cristianos encuentren en la Palabra de Dios fortaleza y orientación, y para que la Iglesia anuncie siempre el Evangelio con alegría”. “Que nuestra fe crezca en el encuentro contigo a través de tu Palabra, impulsándonos desde el corazón a salir al encuentro de los demás, a servir a los más vulnerables, a perdonar, a tender puentes y a anunciar la vida”[1].
Recordamos al centurión romano y su profunda fe cuando exclamó “basta una Palabra tuya y mi criado quedará sano” (Mt 8,8). ¿Qué significa la Palabra de Dios en tu vida de creyente? Quizás puedes decir que es luz, ancla, fuerza, bálsamo, alegría… cada día el Señor nos regala sus Palabras de vida eterna. Puede que tu memoria guarde el recuerdo de haber exclamado ¡Señor, a quién iré si tú eres la Palabra!
Nosotros, como herederos de santa María Eugenia tenemos mucha suerte. Nuestra Madre nos ha dicho: “Admirad la Palabra de Dios. Acogedla como un tesoro que guardar en el corazón”. (Instr. 03.03.1878). Y “Al recitar los salmos sentí la presencia de Jesucristo a mi lado, ofreciendo a su Padre las palabras de mi boca” (N. 240/01). Desde siempre y para siempre la Palabra forma parte de nuestro día a día, y la oración de la Liturgia de las Horas nos brinda el tiempo para rezar con tantos creyentes las Palabras de los Salmos. Y así nuestra jornada está acompañada de la Palabra encarnada a lo largo y ancho del mundo y de la Historia.
María Eugenia nos ha dejado en herencia, no plata y oro, nos ha dejado a Jesucristo y el tesoro de su Palabra. Las hermanas llevamos grabado en nuestra alianza una Palabra elegida en el momento de nuestros votos perpetuos. En aquel momento expresamos nuestras razones por las cuales elegimos esta Palabra. Las Palabra de Dios es viva y eficaz por eso, nuestra frase de anillo con el cumplimento de nuestros votos en presencia de nuestros hermanos y hermanas y lugares de misión, adquiere nuevos significados: significados llenos de vida, experiencia y rostros. Por su Palabra y por la nuestra podemos invocar a Dios.
La Palabra de Dios es promesa que permanece porque pasaran los cielos y la tierra, pero tu Palabra es eterna. Don Miguel de Unamuno, filósofo y escritor español escribió: tú palabra, Señor no muere, nunca muere, porque es la vida misma, y la vida, Señor, no solo vive, no solo vive, la vida vivifica[2].
Vivamos este domingo con un profundo agradecimiento porque creemos en un Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre, que habla Palabras verdaderas y que no se las lleva el viento porque es Palabra encarnada.
Ana Alonso,ra
Comunidad de Ponferrada- Provincia de España.
[1]https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-01/pray-with-the-pope-intencion-oracion-enero-2026-papa-leon-xiv.html. Página web consultada el 22-1-26
[2]En el encuentro de Madrid de Taizé el hermano Jean-Marie puso música a las palabras del pensador español. https://youtu.be/_M-y8DcD8Cw