La celebración de san Francisco de Sales (1567–1622) nos remite a una de las fuentes más fecundas de la espiritualidad cristiana moderna y a un referente de primer orden para la espiritualidad de la Asunción. Doctor de la Iglesia y pastor atento al corazón humano, san Francisco de Sales propone un camino espiritual profundamente evangélico, marcado por la primacía del amor, la confianza en Dios y la convicción de que toda vocación está llamada a la santidad.
Madre María Eugenia de Jesús lo reconoce como uno de sus maestros espirituales más constantes, junto con santa Juana Francisca de Chantal. Su estancia en la Visitación y la lectura asidua de sus obras explican que numerosos rasgos de la vida espiritual y comunitaria de la Asunción encuentren en él una referencia fundamental, ya presente en las primeras Constituciones.
En la doctrina espiritual de san Francisco de Sales, la caridad ocupa un lugar central. La perfección cristiana, que él denomina devoción, no consiste en prácticas extraordinarias, sino en una respuesta amorosa y concreta al Dios que se da primero, respuesta que se expresa en el amor al prójimo.
Madre María Eugenia asume esta visión con gran profundidad. Para ella, la vida religiosa se define por la calidad del amor que anima toda la existencia. La ascesis se comprende entonces como un combate contra el amor propio, principal obstáculo para la libertad interior y la verdadera comunión.
« Voilà ce qui faisait dire à saint François de Sales : N’importe que je sois pauvre ou riche, je mets toute ma joie dans mon Dieu, tout mon amour dans mon Dieu, toute mon adoration dans mon Dieu. » (Mère Marie Eugénie, Instr. 15 décembre 1872) (“No importa que sea pobre o rico: pongo toda mi alegría en mi Dios, todo mi amor en mi Dios, toda mi adoración en mi Dios.”)
La espiritualidad de san Francisco de Sales subraya virtudes como la dulzura, la paciencia, la humildad y la obediencia, entendidas como expresiones concretas del amor. En estrecha relación con ellas se sitúa el abandono en Dios, que él considera la cima de la vida espiritual: una confianza filial en la Providencia que conduce a la libertad interior y a la unión con Cristo.
« Qu’importe ce que je sens ou ce que je suis, pourvu que Dieu soit ce qu’il est ! » (Mère Marie Eugénie, Instr. 6 août 1873) (“¿Qué importa lo que yo sienta o lo que yo sea, con tal de que Dios sea lo que es?”)
Este descentramiento del yo resulta esencial para comprender la espiritualidad asuncionista como una espiritualidad realista, encarnada y apostólica.
Entre los aportes más significativos de san Francisco de Sales destaca la oración de simple presencia de Dios: un habitual estar vuelto a Dios que unifica la vida y sostiene la fidelidad cotidiana. Madre María Eugenia la considera una actitud esencial, especialmente para una vida llamada a unir contemplación y acción.
« Saint François de Sales […] disait que pour tenir habituellement son esprit en présence de Dieu, il était obligé de se reprendre tous les quarts d’heure. » (Mère Marie Eugénie, Instr. pour les sœurs malades, 1870)
Esta espiritualidad permite vivir la misión propia de la Asunción sin ruptura entre oración, comunidad y compromiso apostólico, dejando que todo quede unificado por el amor.
Volver a san Francisco de Sales, leído y asimilado desde la experiencia de Madre María Eugenia, es redescubrir un camino de unidad interior, libertad evangélica y fecundidad misionera. En palabras del papa Francisco, toda la vida cristiana puede resumirse en esta verdad esencial: todo pertenece al amor (Totum amoris est).
Almudena de la Torre
Equipo de Comunicación
Francisco de Sales, Tratado del Amor de Dios, BAC, Madrid 1995
Papa Francisco, Carta apostólica Totum Amoris Est (2022)
Escritos de san Francisco de Sales