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Ama, y dilo con tu vida

A eventViernes, 30 Octubre 2020

La Asunción tiene un rostro misionero.  Desde los primeros años de fundación, S. María Eugenia y la primera comunidad, tuvieron un atractivo especial y un gran celo por la extensión del Reino y por  cruzar fronteras. Nuestra fundadora, vive la experiencia de que el mundo no es bastante grande para su amor[1] y para todo el bien que la iglesia y esta nueva congregación,  pueden hacer.

Fue así, que la Asunción se fue extendiendo poco a poco dentro de la misma Europa y a otros países más lejanos, incluso antes de su muerte, Sta. María Eugenia fundó en Nicaragua, Filipinas y El Salvador.[2] 

Fruto de esta gran pasión que nos ha sido heredada, en 1954 Sr M. Marie Denyse, entonces Superiora General de las Religiosas de la Asunción, da un nuevo impulso misionero y envía a sus Hermanas a África, América y Asia.  A lo largo de sus muchos viajes, se da cuenta de las diversas realidades de estos países y constata las enormes necesidades que requieren manos y corazones dispuestos a servir.   Es entonces que se lanza este Proyecto AMA (Asociados/as Misioneros/as de la Asunción), para laicos jóvenes que quieran apoyar a las Hermanas con su presencia entre la gente y en sus múltiples tareas. Una vez al año reúne a todos los que quieren hacer este proceso y se hace un mes de formación para todos en la Casa Madre en Auteuil.[3]

Desde entonces, diversas provincias han abrazado e

Este modo de abrir espacios de encuentro y entrega gratuita para muchos jóvenes que se enriquecen con la experiencia de servicio y de inteculturalidad y que con el ofrecimiento de sus cualidades, de su tiempo y su formación han hecho mucho bien a lo largo de las décadas, encontrando al mismo tiempo una expresión de su vocación dentro de la iglesia.  ¡Hay testimonios realmente bellos de estas experiencias alrededor del mundo!

Tenemos la certeza de que hoy más que nunca, somos invitadas a ir con otros a las fronteras.  Nuestra congregación internacional y misionera está comprometida con la Educación y con la transformación de la sociedad. Deseamos seguir siendo un puente para ofrecer espacios concretos, tiempos lugares y encuentros para hacernos solidarios de los que hoy sabemos sufren más. 

 Hª CARMEN LÓPEZSecretariado JCvivit

 

 

UN TESTIMONIO...

Me llamo Marie-Laure, tengo 23 años, vengo del sur de Francia, de Burdeos para ser exactos, soy estudiante de derecho y actualmente soy AMA en México!

Hace sólo un año nunca hubiera imaginado estar aquí hoy, pero los caminos de Dios son impenetrables... Sabía que quería tomarme tiempo para hacer otra cosa, para ponerme más al servicio de los demás y profundizar en mi fe. No conocía la comunidad o lo que significaba ser AMA pero tuve la suerte de conocer a una de las hermanas de la comunidad que me habló de ello y pensé que era perfecto! Es un proyecto que he madurado personalmente pero sobre todo en estrecha colaboración con las hermanas. De hecho, me reuní con ellos varias veces, pasé un tiempo en una comunidad y discutí en profundidad la realidad de la misión, la vida comunitaria y cómo mi perfil y deseos encajan con lo que es ser AMA en términos concretos.

Mi deseo de ir a América Latina y, en particular, a México se hizo realidad, estoy encantada, como lo habría estado si no hubiera sido posible. Mi misión se definió con las hermanas, que siempre me preguntaban si quería hacer lo que se proponían, yse refinó cuando llegué y empecé a vivir con ellas. Así que mi misión era dar clases de francés en una escuela y ayudar a las hermanas con el catecismo. Pero la misión de AMA va mucho más allá y lo descubrí sobre la marcha. Viniendo a dar clases de francés nunca imaginé que ayudaría simplemente escuchando y ofreciendo una sonrisa amistosa, rezando el rosario con una familia afligida, de hecho no “haciendo” nada especial. Sobre todo, nunca hubiera imaginado que esta misión meconmovería tanto y me haría mirar atrás en mi viaje, tanto en mis alegrías como en mis heridas, lo cual es esencial en esta etapa crucial de mi vida y es un sólido trampolín que se ha construido aquí para mí.

Lo que retengo principalmente de esta aventura es mi relación con las hermanas. He desarrollado un vínculo muy fuerte con ellos, y eso es lo que más voy a echar de menos. Pero la Asunción es una gran familia, cuyo espíritu he podido sentir desde que conozco la comunidad, y más aún desde que me convertí en AMA, y sé que estos lazos no se perderán. De hecho, son las hermanas de la comunidad las que nos harán el honor de bendecir nuestro compromiso en México. Me trajeron a su familia, así que traerlos a la mía me pareció natural.

MARIE LAUREAMA