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Amar nuestro tiempo: AMA Filipinas en medio de una pandemia

A eventMiércoles, 08 Diciembre 2021

El confinamiento en Filipinas.

El impacto sin precedentes del coronavirus (COVID-19) en los filipinos, va dejando muchos enfermos, desempleados, hambrientos y con miedo. Al igual que en el resto del mundo, ha afectado a casi todos los niveles tanto personal, como comunitario y social. El gobierno filipino ha tenido que lidiar con la forma de responder eficazmente a esta situación desconocida.

Nuestra respuesta: una Asunción en la Plenitud de la Caridad.

Se había programado un grupo de treinta y cinco voluntarios de AMA para una evaluación de fin de año y un retiro del 1 al 6 de abril de 2020. Este grupo estaba compuesto por veintisiete hombres y mujeres jóvenes asignados en las provincias de Luzón y Visayas y se suponía que se reunirían en la Asunción de Iloilo.Cuando el gobierno decretó el confinamiento el 17 de marzo, la evaluación se pospuso, porque se habían cancelado todos los vuelos desde Manila a cualquier parte del país. Algunos de los voluntarios pudieron volver a casa y la mayoría de ellos, tuvieron que permanecer donde estaban y siguen ayudando en todo lo que pueden: en la cocina haciendo comidas para los que están en primera línea, cosiendo mascarillas para la Cruz Roja, ayudando en las misas vía digital.

Con el rápido aumento de casos de la COVID-19 en Metro Manila y otras partes del país, AMA inventó nuevas formas de responder a la situación.

Los miembros de AMA organizaron una reunión trimestral llamada Zoomustahan (el término se deriva de la plataforma Zoom y kumustahan que es el término filipino derivado de la palabra en español “como está”).

El primer Zoomustahan se celebró en junio de 2020 con Gertrude Borres, RA. y lo llamaron “Construyendo comunidad en medio de una pandemia”. El segundo se llamó “Revisando las enseñanzas de Santa María Eugenia” con Doña Luisa “Bubut” Neri, codirectora del Instituto María Eugenia (MEI) como persona de referencia. El tercero fue “Recreando comunidades a través del amor fraterno: una reflexión navideña sobre la encíclica del Papa Francisco, Fratelli, Tutti.” facilitado por Gertrude Borres, RA.

Además, una exalumna de la Asunción, la Dra. Geraldine Mayor, dirigió un seminario vía web para exalumnos y amigos AMA en octubre de 2020 sobre el cuidado y el propio bienestar durante la pandemia.

Junto a estos seminarios vía web y kumustahan (por grupos), los miembros de AMA formaron círculos de oración y crearon un espacio seguro para que todos compartieran sus experiencias, su paradero y cómo están enfrentándose a esta situación.

A pesar de la distancia física entre los miembros de estos grupos, todos están socialmente conectados desafiando fronteras.

La Comunidad de antiguos miembros de AMA sigue ayudando al Centro Socio-Educativo de la Asunción (ASEC), una escuela misionera de las Religiosas de la Asunción. A causa de la pandemia, muchas de las escuelas de misión, redujeron el número de matriculados. Estos voluntarios son profesores de educación elemental y educación superior de la Asunción, antiguos miembros de AMA de aquí, Filipinas, y del extranjero.

Uno de los voluntarios, un profesor de la Asunción, ha tenido la oportunidad de dar clases particulares a un alumno de la Asunción de Iloilo. El objetivo es ayudarle a mejorar o enriquecer el uso práctico del filipino para lo académico y la vida diaria. Ayudar al alumno con dificultades es siempre misión del educador. El cambio drástico a la enseñanza vía digital es algo positivo, proporciona al alumno frecuentes oportunidades para conectarse desde donde se encuentre, ahora hay más posibilidad de conectarse con esta modalidad.

Con los esfuerzos de los antiguos miembros y amigos de AMA, los alumnos de las escuelas de misión pueden cumplir con sus requisitos académicos con bastante éxito. De hecho, esta colaboración con los antiguos miembros y voluntarios de AMA, junto con el apoyo de las hermanas de la Asunción y las exalumnas ha aliviado, de alguna manera, los desafíos que se les presentan a los maestros de las escuelas misioneras para hacer frente a las exigencias de la nueva normalidad.

Además, hay un plan para crear un programa de conversación fluida en inglés para los profesores. Este proyecto ayudará a los maestros de las escuelas de misión a mejorar su confianza a la hora de hablar el inglés funcional y aumentar su capacidad de desenvolverse en conversaciones cotidianas. El programa consiste en un entrenamiento de doce horas interactivo en inglés, que facilitará un educador de la Asunción por un educador de la Asunción. Está previsto que se realice este verano.

Lo que sacamos en conclusión

¿Qué significan estas experiencias para nosotros?

En primer lugar, durante y después de una crisis, nada sigue igual. Esta pandemia saca a relucir lo mejor o lo peor de la persona. Los miedos provocados por los desafíos actuales pueden paralizar o inspirar, dependiendo de la respuesta que se de a la situación. Si uno responde de manera proactiva, encontrará formas de vivir con la situación y seguirá rezando para que el amor y la gracia de Dios le ayuden a ver la pandemia a través de la grandeza de sus ojos. La crisis es una oportunidad para ser más generoso en formas que uno nunca habría imaginado. La COVID-19 ha creado un vacío en los lazos humanos y la necesidad material para que demos como Dios nos da y amemos como Él ama. Realmente, todo es gracia. La pandemia nos enseña a acercarnos a los que están sufriendo las consecuencias de esta situación, y con el poder unirnos, todas las formas de dar y compartir son posibles. No hay limitaciones a la capacidad de cada persona para brindar ayuda de diferentes maneras. Lo que damos a los demás, nos lo damos a nosotros mismos.

En segundo lugar, la Encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti, sobre la fraternidad la experimentan los miembros de la Comunidad AMA. La comunidad se acerca a sus miembros y afiliados a través de los encuentros Zoomustahan, tutoriales, círculos de oración y eventos especiales celebrados por vía digital.

En tercer lugar, amar nuestro tiempo. Hoy es el momento de amar. No hay más oportunidad que hoy. Los desafíos y las incertidumbres de la vida siguen yendo y viniendo, por lo que necesitamos centrarnos en Dios y permanecer en su amor. No perdamos la presencia de Dios en esta pandemia. Podemos enfrentarnos a algo incluso más serio que la COVID-19, confiando en Dios, su protección, su providencia, los milagros diarios nos mantendrán a flote, enfrentándonos a esta gran batalla, y entregando plenamente nuestras vidas a su misericordia.

Santa María Eugenia de Jesús nos enseña a abrazar la verdad de esta pandemia: solo Jesús.

Siempre Jesús.

 

MADRE MARIA TERESA SOLÍS Y MARIA VIRGINIA REVILLA

Provincia de Filipinas

Original inglés