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C eventDomingo, 05 Julio 2020

“Aprovechen el tiempo presente Ya que Dios se los regala para corresponder a su gracia”Santa María Eugenia

Esta palabra nos ha habitado desde mediados de marzo en que empezamos el confinamiento. Inspirados por ella, laicos y hermanas hemos cultivado una actitud de resiliencia y esperanza.

Hoy en México sigue avanzando el número de contagios y decesos, y la situación parece agravarse en varios lugares del país. No hay información oficial veraz acerca del contagio y el número de muertes por Covid19. A mediados de junio se habla de alrededor de 150 000 contagios y 17,600 defunciones, pero se dice que hay que multiplicar la cifra oficial x 8 para tener los datos reales.

Al principio el gobierno federal no le dio mucha importancia, mientras que ciertos gobernadores empezaron a tomar medidas en sus estados. Poco a poco se fueron generalizando las medidas sanitarias y el presidente al fin las generalizó a nivel nacional.Las ciudades con mayor densidad de población están sufriendo más. También las zonas marginadas están muy martirizadas, porque no poseen los recursos ni familiares y mucho menos apoyo del gobierno para hacer frente a la crisis. En cuanto al empleo, las personas que viven al día tienen que ponerse en riesgo para llevar algo a sus hogares, sobre todo en comercio informal. También hay personas que tienen un empleo estable, pero tienen que salir, poniendo en riesgo a su familia; otros lo hacen en “homeoffice”. En algunas ciudades más que en otras la gente es cuidadosa y mantiene los “gestos barrera”, pero en general el contagio progresa y no hemos llegado al pico.

Todas las escuelas del país están cerradas físicamente desde hace tres meses. Las escuelas públicas han avanzado con programas educativos de televisión. Para las escuelas particulares (que normalmente no hay ningún subsidio o apoyo del gobierno), se ha trabajado por internet y redes, y estamos cerrando el ciclo de esta manera, pero con gran dificultad para el cobro de las colegiaturas. Esto supone serios problemas para los salarios del personal. Nosotros estamos en este caso, pues tenemos 3 escuelas en la Provincia sin subsidio alguno (necesitamos la colegiatura de los alumnos).

En cuanto al trabajo en internet y redes, ha supuesto un gran desafío para todos los maestros. En general, en nuestras 4 escuelas Asunción, todo el personal ha trabajado con increíble entrega y dedicación, perfeccionándose en el uso de la tecnología y al mismo tiempo con gran calidad humana hacia los niños. Gracias a ese trabajo incondicional, los alumnos han podido sacar adelante el último trimestre y terminar el ciclo escolar con ánimo y resliliencia. En la Provincia, 2 de nuestras escuelas están en medios desfavorecidos y populares. Aun con medios tecnológicos más modestos, los niños han podido cerrar el año de manera satisfactoria. En Puebla, donde tenemos una comunidad comprometida en el trabajo de pastoral juvenil-vocacional diocesano, también se ha continuado en contacto con los jóvenes a través de internet y redes, con el gran reto de apoyar con a los jóvenes con escucha, con propuestas creativas, pues están expuestos a ciertas codependencias (alcohol, drogas, pornografía). Ha sido un gran desafío.

Ha sido muy bonito participar en redes de solidaridad con nuestras escuelas en medios más sencillos, sobre todo en Carrasco, donde las familias han sufrido de manera más fuerte el impacto de esta crisis, en términos de salud y economía. La solidaridad también se ha manifestado hacia las familias más vulnerables de las otras escuelas, y también con otros centros con los que estamos vinculados, como albergues de migrantes y personas en situación de calle.

Además del trabajo escolar, hemos ofrecido espacios de acompañamiento emocional y espiritual para que este tiempo de encierro sea una oportunidad de crecimiento: resiliencia, sana resolución de los conflictos y renovación espiritual han sido muy importantes, porque a medida que pasa el tiempo, la gente sufre más de ansiedad, miedo y estrés. Hemos implementado varias estrategias para el manejo de la incertidumbre: artículos semanales, espacios de escucha, videoconferencias con expertos. Todo esto ha sido gracias a un bonito trabajo de equipo, donde la prioridad ha sido, como diría María Eugenia, “escuchar y sentir la profunda desgracia de la gente de nuestro tiempo…”, para hacer emerger juntos una respuesta desde el evangelio y el carisma.

Toda esta atención a las personas y a la realidad ha implicado muchas horas de reuniones virtuales, de escucha, reflexión, estudio, oración y discernimiento. Lo que constatamos es que nos sentimos más vinculados, más unidos. Descubrimos con alegría los talentos de unos y otros, y procuramos darnos ánimo en el inmenso trabajo de cada quién, que no ha conocido horarios o descanso, ni en los fines de semana, en una disponibilidad del 100%.

Ahora el gran reto es dibujar algunos escenarios de futuro, sabiendo que probablemente no podamos continuar trabajando como antes. Estamos reflexionando sobre estos desafíos del futuro, como se dice “queremos volver a la escuela, a la pastoral, pero no de la misma manera”. La preminencia de la tecnología durante estos meses, la omnipresencia del virus aun por largo tiempo entre nosotros, son factores que nos llevan a repensar todo: contenidos, organización, otras formas de aprendizaje, y la función misma de la escuela. Hemos experimentado que el carisma nos impulsa en estas búsquedas, porque María Eugenia y las primeras hermanas también estuvieron atentas a los desafíos de su tiempo y así nos dejaron una clave hermenéutica para recrear el carisma de acuerdo a los tiempos y a los contextos. Sentimos con pasión la fuerza profética de nuestros principios y fines educativos Asunción.

Alguien decía que estos tiempos son una gran oportunidad, dolorosa, pero oportunidad. Sentimos que los desafíos están allí y nos sentimos motivados para seguir reflexionando con otras escuelas y actores educativos o pastorales sobre ellos. Eso nos lleva también a aportar nuestro granito de arena Asunción, a los tiempos nuevos que se dibujan ya.

A través de este largo periodo de 3 meses hemos sentido también que las barreras caen y que la tecnología nos permite comunicar y vivir una gran comunión más allá de nuestras fronteras. Hemos tenido muy presente a la Asunción de los diferentes países y continentes en los diferentes acontecimientos dolorosos o creativos que como Cuerpo Congregación hemos vivido. En este sentido, ha sido una gran alegría estar en red con otras escuelas de América Latina, para comunicarnos noticias, compartir experiencias y reflexiones en torno a la crisis, y rezar unos por otros.

Como Provincia de México, nos confiamos a ustedes en el tiempo de retiro y descanso breve -4 semanas- que tendremos, seguramente en casa, antes de volver a retomar la misión, en términos que aún no conocemos...

¡Un fuerte abrazo!

Un fuerte abrazoAna Sentíes r.a.Coordinación de Educación – México