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Corpus Christi: Jesús es verdadero alimento

C eventDomingo, 07 Junio 2026

Jesús el enviado por el Padre, vive en fidelidad y permanece abierto a su voluntad, la misión es anunciar la Buena Noticia y generar vida en el mundo, siendo la experiencia íntima que vive con Dios la que le permite donarse a la humanidad. Él es la verdadera comida, y desea ardientemente que todo hombre viva una relación filial con el Padre y con el mundo, "La Eucaristía es fuente y signo de unidad. Por ella se construyen día tras día la Iglesia y nuestras comunidades. En la celebración diaria de la Eucaristía, las hermanas proclaman la victoria definitiva del amor sobre la muerte, el odio y la indiferencia". (R.V. 52)

Asimismo, la Eucaristía es presencia real de Jesucristo que impulsa la creatividad desde una mirada de esperanza. Es encuentro total con él; quien nos invita a participar de su banquete y permanecer en comunión con todo lo creado. Recordar, vivir y celebrar el misterio de su entrega, es regalo del Espíritu Santo que sopla y mueve la existencia del ser humano, así lo recuerda, (cf. Lc. 22, 19) Tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía." El comer su carne es vivir en él, esto nos permite abrir el corazón a la experiencia liberadora de un Dios presente en la historia, en donde lo humano y lo divino se unen. Por lo tanto, la Eucaristía es vivir a Jesús a través de la oración, que orienta la esperanza, fortalece la alegría y alimenta la fe.

Hoy en día, vivimos en un mundo acelerado que ya no es fácil detenernos a contemplar las cosas pequeñas que la vida nos ofrece como un regalo de Dios, cada vez se les da muy poco valor.

Hace algunas semanas, reflexionaba sobre la riqueza que aporta cuando dejamos espacio para escucharnos y escuchar a otras personas de manera gratuita, digo esto porque, es una decisión y una gracia hacer pequeñas pausas en medio de la rutina, sobre todo para escuchar a los que vienen a nosotras Religiosas de la Asunción y quieren desahogarse, pero se debe reconocer que el tiempo es lo que menos ofrecemos a los que nos rodean. La mayoría de veces, tenemos las agendas saturadas que nos cuesta saborear la belleza de la vida que otros nos aportan. Sin embargo, el tomar conciencia de participar en la Eucaristía nos recuerda que recibir la comunión, es hacernos uno con Jesús y vivir el compromiso de ser pan para los demás, no podemos encerrarnos en nuestras pequeñas agendas, necesitamos dejarnos partir por el sufrimiento de los que nos rodean.

En medio de un mundo marcado por el dolor y el individualismo, debemos ser testimonio de sencillez y humildad, así nos lo recuerda la regla de vida, "No es una humildad de palabras o de apariencia, sino que es el corazón mismo entregándose por entero y recibiendo a Jesucristo". (R.V. #42), la humildad es un signo visible de la comunión con Cristo. En otras palabras, celebrar la Eucaristía es hacer la voluntad del Padre, es dejarse interpelar por los gritos del pueblo, es abrazar una sociedad fraterna que se construye mediante la oración. De esa manera, ser manifestación de amor en nuestro mundo quebrado por la injusticia y anunciar que Jesús es la verdadera paz. Por eso, la importancia de prepararnos interiormente y celebrar en comunidad la Eucaristía para ser presencia viva de Jesús resucitado. Asimismo, la iglesia es signo de amor y de fe, lo cual nos orienta hacia una vida fraterna que vive conforme la voluntad de Dios, nos educa para ser verdaderos cristianos, dispuestos a colaborar con el proyecto del Reino. La vivencia de celebrar con el pueblo la Eucaristía, debe ser testimonio de reconciliación y solidaridad en nuestra vida diaria.

 

Claudia Marilú Núñez

Provincia de América Central y Cuba