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Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario

D eventMartes, 24 Noviembre 2020

Nos vamos acercando al final del Año Litúrgico. El Libro de los Proverbios que ironiza con frecuencia con frases pintorescas a la mujer, se complace en trazar en el texto de este domingo el retrato de la mujer perfecta intercalando una serie de dichos. A través de frases y dichos el autor intenta describir la condición del ser humano.

El Libro de los Proverbios traza aquí la pintura de la mujer perfecta. Termina el libro con este hermoso texto sobre la mujer de valía o la “mujer con talento”: es hacendosa, madrugadora, gobernadora de su casa, limosnera, previsora… una alegría para el marido al que alaban por el tesoro que posee (cfr. Comentarios Bíblicos al Leccionario Dominical Ciclo A)

Esta mujer es buena administradora, conscientemente responsable de la marcha de su hogar. El Salmo 127 proclamará dichosa a esta mujer consciente de sus dones y responsabilidades, prevaleciendo su sensatez sobre su hermosura. La sensatez permanece, la hermosura engaña y se desvanece. El hogar que describe el salmo es un hogar feliz donde la familia llamada al reino futuro va modelando ese hogar feliz que será una una bendición de Dios para muchos. Llagará un día en el que esta bendición se realice plenamente.

De ahí, una vida en continua vigilancia, vivida con la mirada puesta en el día del Señor que vendrá y que, poco a poco, día tras día, se nos va acercando. Una vida vivida como hijos e hijas de la Luz para que el día no nos sorprenda sino que salgamos a su encuentro. Mientras esperamos los cielos nuevos y la tierra nueva, nuestra vida transcurre en la realización del plan de Dios: la edificación del Cuerpo de Cristo, una edificación en el amor. Para ello, Dios nos ha colmado de diversos dones que vamos haciendo fructificar para esa edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia.

La parábola de los talentos es una de las parábolas sobre la vigilancia de la comunidad cristiana a la que Jesús se dirige. Hoy se nos dirige a nosotros, a la Iglesia. Vigilar en la misión recibida de Jesús significa producir frutos de vida eterna en la medida del don recibido. El relato describe la situación de la comunidad cristiana, una comunidad que vive vigilante ante la venida del Señor. Esta vigilancia empieza a debilitarse ante la espera y que por ello se va desvaneciendo.

El Señor llegará de manera imprevista pero no sabemos cuándo. En la parábola se estimula a vivir respondiendo a los dones de Dios, dones que cada uno recibe en esta vida como prenda de la eterna. La actitud de vigilancia debe mantener al cristiano en la espera del Señor ante el cual deberá dar cuenta de los dones recibidos. La parábola insiste en la responsabilidad de cada uno.

Sr Cristina María, r.a.

Comunidad de El Olivar (Málaga)