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El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - Día de la Caridad

E eventDomingo, 05 Julio 2020

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (10,16-17):

El domingo después de haber celebrado la Santa Trinidad la Iglesia se dispone a alabar y bendecir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Esta fiesta nos permite recordar la institución de la Eucaristía el Jueves Santo. En el Evangelio de Marcos (14, 12-26) recordamos estas palabras de Jesús de la institución de la eucaristía: “Esto es mi cuerpo”, “Esta es mi sangre”. Pan-Cuerpo entregado y Vino-Sangre derramada. En este domingo se nos recuerda y actualiza lo importante que es la vida de todo creyente comulgar el Cuerpo y la Sangre de Jesús.

El texto que la Liturgia de la Palabra nos ofrece en el día de hoy como segunda lectura es de San Pablo, pero no es el texto de la institución de la Eucaristía (1Cor 11,23-26). Este relato nos enseña la teología eucarística de Pablo y forma parte de un pasaje más amplio en el que Pablo habla de si los cristianos deben o no comer carne sacrificada a ídolos (1 Co 10,14-22).

Nos podemos fijar como Pablo se dirige a los Corintios; hermanos. Ese conjunto de hombres y mujeres son hermanos porque comulgan del mismo cáliz y del mismo pan. Hoy en esta fiesta recordamos y actualizamos que el Cuerpo y la Sangre de Jesús se entrega por cada uno de nosotros. Detrás de la palabra hermanos hay personas, Hijos de Dios, con rostros e historias concretas, que vamos tatuados en la palma de Dios y que el Hijo de Dios se ha entregado por la vida del mundo, por la vida de tantos.

Al celebrar esta fiesta adoramos y bendecimos el Cuerpo y Sangre de Jesús, al comulgar nos vamos transformando en aquello que recibimos. La vida donada en la máxima generosidad de Jesús nos hace transformarnos y caminar hacia la unidad. Una unidad es el cuerpo de Cristo, una unidad todos los seguidores de Jesús, formando un solo cuerpo y cada uno con su misión propia (1 Corintios 12, 12-27).

La palabra clave de esta segunda lectura es la comunión, Koionia, que nos une a Jesús nos une con la misma radicalidad al destino de nuestros hermanos que también participan en la mesa eucarística. La comunión, que Cristo nos habite en nuestra intimidad, que nos transforme tiene consecuencias para nuestra vida de fe, para nuestra vida cotidiana. Y aquí encontramos el sentido de celebrar en este domingo el día de la Caridad.

El grano de trigo ha caído en tierra, ha muerto, ha dado fruto y sigue dando fruto. Tomad y comed. Hoy es un día para adorar al amor de los Amores.

IMAGEN:

La victoria de la Eucaristía sobre la Idolatría

RUBENS, PEDRO PABLO

Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Ana Alonso, r.a.Asunción Cuestablanca