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En agradecimiento por la vida de la Madre Thérèse Emmanuel (1817-1888)

E eventViernes, 05 Junio 2020

En este día en que recordamos la vida de Madre Thérèse Emmanuel, nos acordamos lo que María Eugenia dijo de ella unas semanas después de su muerte: "La Madre Thérèse Emmanuel era la que mejor comprendía nuestra vocación. Para ella, una religiosa de la Asunción debía estar tan por encima de todas las cosas de la tierra para tender a Dios ... En la Madre Teresa Emmanuel, la gracia de Dios descendía en una inteligencia maravillosamente dotada, en un corazón puro, desprendido, en un espíritu alimentado por las enseñanzas de la fe, en un alma en la que sólo vivía Jesucristo, que era su misterio y su única ocupación. Lo buscaba en el estudio, en la lectura, en el Evangelio, en el Oficio, lo buscaba en todo [...] La tercera característica que encuentro en la Madre Teresa-Emmanuel es su correspondencia a la gracia. Nuestro Señor pedía, llamaba, hablaba y ella le correspondió. La M. Teresa-Emmanuel tenía un inmenso amor a Dios. Nunca tuvo otro amor. Ella era justamente lo que dicen nuestras Constituciones: Nada hubo en su corazón que no fuera Jesucristo o que no fuese en su nombre, porque era su deseo y por amor a Él. Su amor hacia la Congregación era muy grande y lleno de cariño, a sus hermanas, a sus amigos, a las almas a las que se dedicaba, pero siempre en Nuestro Señor y por Nuestro Señor. "(Marie Eugénie, Instrucción del Capítulo del 27 de mayo de 1888).

Oración por las vocaciones

Inspiradas por las palabras de la Madre Teresa Emmanuel, demos gracias a Dios por las vocaciones y oremos:

"Mirad un fuego resplandeciente; si no le echáis leña o carbón, se consume y se apaga..."

Señor, te damos gracias por los bautizados a los que llamas a seguirte y a hacer resplandecer tu luz. Dales cómo mantener vivo el fuego que has encendido en sus corazones.

 

"Que la obediencia sea el fundamento de vuestra vida, establecedlo desde el principio.»

Señor, te damos gracias por aquellos a quienes hoy llamas a la vida consagrada, especialmente las jóvenes que se acercan a nuestra Congregación. Fortalece sus pasos, orienta su camino.

 

"Cada época tiene unas necesidades...", debemos responder "en el marco de la Iglesia, cada uno según las necesidades de su tiempo", según "la mayor necesidad de nuestra época".

Señor, te damos gracias por aquellos a quienes llamas a vivir arraigados en nuestro tiempo y a responder, a través de su vida de servicio, a las necesidades de los tiempos. Ilumina su discernimiento y proponles acciones concretas al servicio de sus hermanos.

 

“La fe por la que somos elevados nos hace ver y juzgar las cosas bajo una luz completamente nueva”.

Señor, te damos gracias por la diversidad de vocaciones y la comunión por la que es signo. Dale a los esposos, a los diáconos, a los sacerdotes, a los religiosos, a los monjes y a todos los cristianos, la oportunidad de entrar en esta visión de fe que tú les propones.