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La desinversión en combustibles fósiles para una vida más sustentable y respetuosa del medio ambiente

L eventJueves, 24 Septiembre 2020

"El medioambiente humano y el de la naturaleza se están deteriorando juntos, y este deterioro del planeta recae sobre las personas más vulnerables. El impacto del cambio climático afecta, ante todo y más que nada, a los que viven en la pobreza en todos los rincones del mundo."

01/09/2017 - Declaración conjunta del Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé I

 

Nuestro planeta se enfrenta hoy a una crisis ecológica sin precedentes en su escala, complejidad y urgencia. Las importantes repercusiones de la actividad humana que agravan el impacto en el cambio climático, la pérdida de la diversidad biológica y el agotamiento de los recursos han llevado a los científicos a afirmar que estamos entrando en una nueva era, la del "Antropoceno": el hombre se está convirtiendo en la fuerza dominante que actúa sobre el clima y el medio ambiente.

Para celebrar los cinco años de la publicación de la encíclica Laudato si', la Santa Sede presentó, el pasado jueves 18 de junio, un largo documento que pretende ser una aplicación de la encíclica del Papa Francisco sobre la salvaguardia de la casa común. Fruto del trabajo colectivo de muchos dicasterios de la Curia Romana, y al que se han asociado las conferencias episcopales y las uniones de religiosos, En el camino hacia el cuidado de la casa común es un documento práctico.

Con este nuevo texto, el Papa Francisco exhorta a los católicos y a todo el sector privado a la desinversión de los combustibles fósiles, que son perjudiciales para nuestra salud y para el planeta.

"La construcción de sistemas energéticos seguros, accesibles, fiables y eficientes -dijo el Papa Francisco- basados en fuentes de energía renovables, nos permitiría satisfacer las necesidades de las poblaciones más pobres y al mismo tiempo limitar el calentamiento global".

Aunque fue escrito antes de la pandemia de Covid-19, el documento destaca el mensaje principal de la encíclica Laudato Si', que todo en la Tierra está interconectado y que las crisis no están separadas, sino que pertenecen a una compleja crisis socio-ambiental. 

¿Qué son los combustibles fósiles?

Los combustibles fósiles son el resultado de millones de años de descomposición de la materia viva del subsuelo de la Tierra. El petróleo, el carbón y el gas son los principales combustibles fósiles comúnmente aceptados. Son las llamadas energías "no renovables", ya que una vez consumidas, sólo pueden ser regeneradas en una escala de tiempo geológico.

La combustión de estos recursos, como el petróleo, el carbón y el gas, es la principal causa del cambio climático. Grandes emisores de CO2 y a menudo ecológicamente desastrosos de producir, los combustibles fósiles son sin embargo omnipresentes en nuestra vida cotidiana y en nuestra economía. Mientras que la producción de petróleo y gas convencional barato está disminuyendo, la demanda de energía sigue aumentando. Es evidente que nuestra dependencia de los combustibles fósiles no puede continuar indefinidamente; renunciar a ella es tanto más esencial cuanto que las reservas de combustibles fósiles no son inagotables.

La competencia por los recursos fósiles es una fuente de tensión internacional y de posibles conflictos. Las empresas energéticas están tratando de salvar esta brecha con fuentes no convencionales de petróleo y gas, como el gas de esquisto (que requiere la fractura hidráulica de la roca, una técnica que es muy emisora de metano y que requiere mucha agua) o los aceites en aguas profundas como la plataforma "Horizonte de Aguas Profundas" de BP o las arenas petrolíferas del Canadá.

Sin embargo, la explotación de este tipo de energía fósil conlleva un costo sin precedentes, no sólo en términos económicos sino también en términos medioambientales: contaminación química masiva del agua, demanda insostenible de recursos de agua potable, etc.

Estas energías emiten dióxido de carbono (CO2), un gas de efecto invernadero que es la principal causa del cambio climático. El transporte de petróleo está en el origen de muchos derrames de petróleo (el último en la isla Mauricio), así como de la contaminación de origen terrestre.

La única solución para proporcionar energía a todos, sin dañar el medio ambiente, es un cambio generalizado a las energías renovables, producidas por fuentes naturales como el agua, el viento, el sol, la geotermia o la biomasa.

En París, a finales de 2015, en la COP21, los líderes mundiales aprobaron un acuerdo universal sobre el clima, que allanó el camino para la transición del sistema energético mundial a un nuevo modelo limpio y sostenible.

Esta transición hacia un futuro 100% renovable es totalmente posible, siempre y cuando reduzcamos el consumo mundial de energía (del transporte, los edificios, la industria, etc.) en un 15% para 2050, gracias a una mejor eficiencia de nuestros sistemas y a una cierta sobriedad en nuestro comportamiento.

Son muchas las señales que demuestran que la transición energética mundial está en marcha: crecimiento de las energías renovables, multiplicación de las acciones en las ciudades, estancamiento de las emisiones de CO2, numerosos compromisos de las empresas para alinear sus objetivos de reducción de emisiones con una trayectoria de menos de 2°C de calentamiento global, aumento continuo del número de empleos en el sector de las energías renovables, etc.

Frente a los desafíos del siglo XXI, las energías renovables parecen ser la mejor respuesta.

El 12 de septiembre de 2019, en Ciudad del Cabo, una amplia coalición de instituciones del mundo religioso y laico anunció su desinversión en combustibles fósiles. Las comunidades cristianas no están solas en la toma de esta importante decisión. Las autoridades musulmanas de los Estados Unidos y el Canadá emitieron una fatwa, una decisión religiosa, sobre los combustibles fósiles, en la que proponían a los administradores de inversiones de las instituciones islámicas que desarrollaran alternativas sin combustibles fósiles e invitaban a los musulmanes a invertir en energía renovable.

Desinvestir en los combustibles fósiles es poner en práctica Laudato Si' y "escuchar tanto el grito de la tierra como el de los pobres", es asumir un papel profético y cuidar de nuestro hogar común y de nuestros hermanos y hermanas que son los que más sufren el impacto del cambio climático, especialmente en esta época de crisis.

Anna Pagani  r.a.

Equipo JPICS RA