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Mi experiencia personal en el Campus de la Transición

M eventMiércoles, 14 Abril 2021

"Todo es un milagro, la eternidad en el presente. Dios es la vida que hace brotar la hierba y los árboles. Los creyentes deberían ser los primeros ecologistas ... Soy parte del misterio de la vida, cada elemento tiene su papel, como una hermosa sinfonía donde incluso el silencio tiene su importancia". (cfr. "El poder de la moderación" de Pierre Rabhi)

¡Por dónde empezar con todo lo vivido! Permanecí durante dos semanas en el Campo de Transición y volví sumamente agradecida por esta experiencia. Hay una explosión de vida y energía, jóvenes, comunidad y voluntarios todos unidos comprometidos en este proyecto, nuevo y apasionante. Se creó hace un año y cuántas cosas se han realizado ya; grupos que acuden, cursos de verano, por segundo año, los voluntarios que se comprometen a repetir, las áreas de permacultura están produciendo unos tomates, los más grandes que jamás he visto, puerros, maíz y un montón de legumbres y hierbas. Me preguntaba por tres preciosas ovejas negras, cuando la comunidad no fabrica queso de oveja ni usa su lana, pero, su presencia tal vez, nos recuerdan que somos criaturas, nuestra existencia. Es una vida radical y sencilla, con comida vegetariana, huerta orgánica, colmenas cerca del bosque y a través de él se puede distinguir el monasterio Carmelita detrás de la clausura, sin plástico, aunque Cécile se dio cuenta de que aún quedaba trabajo para llegar a cero de residuos con grandes pilas de compost, incluso hay un contenedor de compost cubierto de cortezas de madera.

Todavía queda mucho por hacer, especialmente con el edificio que no está en muy buenas condiciones. Se ha repuesto mucho con equipos de jóvenes, algunos de ellos ingenieros profesionales; están tratando de aislar y hacer habitable el último piso. Hoy por hoy, no hay calefacción y como todas las ventanas son distintas, existe una preocupación real para eliminar las corrientes antes de optar por la geotermia, el biogás o cualquier otro sistema de calefacción. La comunidad se enfrenta al invierno con mantas.

Hay un fuerte espíritu comunitario. Ya sea porque nos quedáramos allí durante un tiempo o no, nos sentíamos todos juntos. Comíamos juntos, incluyendo los grupos. La inclusión es importante. He observado un verdadero esfuerzo para no juzgar, ya sea a los campesinos, el 40% de los cuales votaron a favor de Le Pen en las últimas elecciones, o a algunos agricultores locales que siguen utilizando pesticidas y herbicidas; el objetivo es el diálogo. Ha habido una reconexión con la tierra, sus criaturas y entre unos y otros, una reconexión también con el espíritu, el cuerpo y el corazón, ha habido una sanación de toda alienación. El "encuentro de la mañana" lo manifiesta, nos reunimos durante un breve tiempo de silencio, seguido de un tiempo de intercambio para compartir brevemente cómo nos hemos sentido en ese día, a continuación, una lectura, a veces un poema, y finalmente una expresión corporal. Después, la gente se dispersaría en sus diversas actividades del día. 

Pero más allá de esta forma de vida ecológica y de poca tecnología, el Campus tiene un importante papel educativo. Es un papel dedicado a la transición social, ecológica y cultural en colaboración con las escuelas de ingeniería y de comercio e institutos de enseñanza superior: nivel de master. El campus es consciente de que las iniciativas locales no son suficientes y se impone un cambio estructural. Mientras estuve allí, funcionarios del Ministerio de Educación vinieron a hablar con Cécile. El Objetivo de este proyecto desde el Ministerio es trabajar en un currículo multidisciplinario y ecológico con todos los institutos de enseñanza superior de Francia; la visita del Ministro será en junio, a partir de aquí, Cécile tendría carta blanca para desarrollar este proyecto con la ayuda de los otros miembros del campus. El Campus pretende ser "radical pero no excluyente", como dijo Cécile, abordando la raíz del problema y buscando medios de transformación estructural -transición energética, producción industrial, transporte, nuevas tecnologías, sinergias alimentarias, etc., y acogerá a estudiantes, educadores, profesores, investigadores y profesionales.

El Campus trabaja por una economía sostenible encontrando medios de realizar la transición dejando los combustibles fósiles actuales, una cultura que depende del crecimiento económico y del consumismo que destruye nuestro planeta y sus criaturas y amenaza el caos climático completo, el aumento del nivel del mar, las inundaciones y las sequías y los fenómenos meteorológicos cada vez más terribles. Poniendo en marcha un negocio o escribiendo una carta a sus nietos, esto fue sugerido al primer grupo de estudiantes del Campus, ¿qué elecciones personales y colectivas harás, o habrás hecho? El Campus también pretende conectar con las realidades del entorno, los agricultores locales, los inmigrantes de la ciudad vecina, etc. Un joven refugiado etíope, Ahmednur, es uno de los miembros de la comunidad.

En Francia, donde el Laicismo es un valor muy importante, el Campus no es confesional, aunque Cécile es hermana de la Asunción y un jesuita joven forma parte de la comunidad. El Campus está abierto a la dimensión espiritual de las personas y la espiritualidad está implícita en la vida comunitaria que se construye sobre el don y la gratuidad, el trabajo por el bien común y un profundo respeto por las personas y por nuestro hermoso pero frágil mundo interconectado. Mientras estuve allí, algunos de nosotros tuvimos momentos de oración juntos y, en una ocasión, cuando un grupo del JRS vino a quedarse, se celebró una Eucaristía en la casa. Espero que algún día haya una comunidad religiosa, acogedora en el Campus. Debemos agradecer a la Asunción por la donación del lugar y el apoyo de las hermanas que reconocen la importancia de esta hermosa iniciativa como profética para nuestro tiempo. ¡Podrá seguir expansionándose y desarrollándose!

Jessica, Europa Octubre de 2019 Traducido del inglés