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La pandemia de la COVID-19 y el confinamiento

L eventMiércoles, 14 Abril 2021

Original: inglés 

Estamos muy contentas de compartir con ustedes algunas de nuestras experiencias. Hoy la vida de toda la humanidad ha cambiado mucho y tiene un enorme desafio. Antes del coronavirus salíamos sin ninguna dificultad para buscar lo que necesitábamos. Pero ahora todo el mundo tiene que estar dentro de casa. Todos esperamos volver a tener una vida normal como antes. Pero no sabemos cuándo será. Está en manos de Dios. Durante esta pandemia, muchas personas han perdido a sus seres queridos. Ni siquiera pudieron verlos ni despedirse de ellos. Muchos migrantes esperan para ir a sus lugares de origen. Ahora han pasado muchos meses pero no hay cambios. Por tanto, nuestra confianza está puesta únicamente en Dios. Solo él puede ayudarnos en esta difícil situación.

La experiencia durante la COVID-19

La COVID-19 nos ha permitido tener experiencias positivas y negativas. Estamos experimentando por un lado alegrías y, por otro lado, también decepciones. Por ejemplo, aprovechar el tiempo de manera eficaz y tener más tiempo para pensar y meditar que quiere decirnos esta vivencia del coronavirus. Nos ha hecho realizar que solo somos seres humanos con nuestra debilidad y limitación. No hay diferencia entre ricos y pobres, religión, color, casta, etc. Donde quiera que estemos y cualquiera que sea nuestro status, todos debemos usar mascarilla, mantener la distancia y tomar todas las precauciones para protegernos unos a otros.

Hoy día, el uso de los medios de comunicación, las reuniones a través de zoom y las clases online se han vuelto más corrientes. Estamos entrando en E-World. (como email: correo electrónico, eworld: mundialización electrónica) Estamos interconectados con las personas y con la Iglesia en su conjunto. Pudimos rezar online juntos y al mismo tiempo por la humanidad. Nos desplazamos menos, pero nos conectamos con otros a través de WhatsApp, Teléfono e Internet para tener buena comunicación y relación con nuestros familiares, amigos, estudiantes y todos los que conocemos. Durante este tiempo pudimos experimentar la generosidad de nuestras hermanas y gente de fuera. También tuvimos la oportunidad de ser generosas con la humanidad sufriente al proporcionar mascarillas, alimentos como arroz, dhal, aceite, etc. Fue una bendición poder tener la Santa Misa todos los días, bien online o con los Padres que venían a nuestra casa.

También descubrimos que las mujeres y las niñas estaban a salvo y no se oyó mucho en estos días sobre mal comportamiento o acoso femenino. Eso significa que el coronavirus nos ha ayudado a proteger a las mujeres y  a las niñas. También pudimos ver cómo nos hemos tragado nuestro orgullo. La gente es más humilde y sencilla. Aprendió a vivir con lo que está disponible y es necesario.

Con respecto al lado negativo de esto, pudimos ver que todos hemos estado aislados del mundo exterior. La gente tiene miedo y ansiedad. Muchas personas han perdido su trabajo y sus ahorros. Uno de los principales problemas es la Educación, los estudiantes están preocupados y temiendo por su futuro. Podemos ver que los niños de las ciudades y pueblos tienen clases online, pero los niños que están en el área rural no tienen medios para tener clases. Algunas de nuestras candidatas también asisten a clases online. Ya tuvieron el primer examen. Ahora se están preparando para el segundo. Los padres están deseando enviar a sus hijos a la escuela. Los niños pequeños echan de menos a sus amigos para correr y jugar.

Durante esta pandemia estamos escuchando muchas noticias de que muchos pobres y migrantes están muriendo en el mundo por falta de alimentos, refugio y también afectados por el coronavirus. Todas estamos llamadas por Dios para escuchar el clamor de esta gente, rezar por ellos y unirnos a ellos en su dolor.

Gracias por leer nuestras noticias.

Unidas por el cariño y la oración.

Postulantes y Candidatas.

Comunidad de Wagholi.

India