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Provincia de África del Oeste: ¡Atrévete a "llamar" en nombre de Cristo! Esto es ¿una osadía?

P eventViernes, 12 Agosto 2022

Vivimos en una época en la que la sociedad está perdiendo cada vez más su verdadero rumbo. El contacto diario con nuestros jóvenes en los centros de secundaria nos lo recuerda: "¿Qué quieres ser de mayor? Se lo preguntamos a principio del curso escolar en las clases de formación humana y religiosa. El objetivo de esta pregunta es ayudarles a buscar objetivos y no perder el norte. Las respuestas de nuestros jóvenes son impresionantes: me gustaría ser banquero, contable, arquitecto, empresario, director de la secretaria del presidente de la república...; todo menos ser religioso.

Los jóvenes ni siquiera piensan en ello, ¡y con razón! Los prejuicios que rodean la vida religiosa y el ambiente familiar y social desempeñan un papel importante. De hecho, cuando una joven dice delante de sus amigos o de sus padres, estoy pensando en la vida religiosa, esto provoca burlas y una mirada de reproche; como resultado, la gente empieza a decir a la joven, "las hermanas no tienen hijos, no se casan, no tienen casa propia, ni coche, todo lo tienen en común, y el resultado: la joven se desanima y no se atreve a hablar de ello. Aquí es donde entra nuestra responsabilidad "llamar" en nombre de Cristo, entablando con ellos un diálogo como el de Jesús y los discípulos de Emaús, para iluminar y animar.

Debemos atrevernos a "llamar" a los jóvenes en nombre de Cristo: "¿No sientes la llamada a entregarte a Dios en la vida religiosa? Esta pregunta permite establecer un diálogo, suscitar el deseo y hacerles ver que, al margen de lo que la sociedad les ofrece hoy, existe el seguimiento de Cristo que da alegría y permite un compromiso total al servicio de la humanidad.

En este siglo, en el que tenemos la impresión de que el "mundo se cierra en "el amor a la nada y a la carrera de la mentira" Sal 4,3, ¿sabremos ser testigos que muestren a los jóvenes el camino de la verdadera felicidad, la de entregar nuestra vida a Dios? ¿Tenemos pasión por ayudar a los jóvenes a descubrir la belleza de la vida religiosa, y sus exigencias? Cuando nuestros conventos estén vacíos, ¿nos sentaremos y nos diremos: "Es el Señor quien llama, dejémosle hacer su obra"? Sí, por supuesto, es Él quien llama, pero cuenta con nosotros para ser sus enviados. Si somos felices en esta vida consagrada, ¡atrevámonos! Los jóvenes necesitan testigos que los confirmen que los animen en su búsqueda, en su deseo.  Hoy más que nunca es una necesidad: debemos pensar en la pastoral vocacional en este sentido. Nuestra cercanía a los jóvenes les hará probar esta vida de felicidad en el seguimiento de Cristo. Podrán experimentar la alegría de esta "sequela Cristi" al vernos vivir, no como infelices, sino como hombres y mujeres felices en la entrega de su vida a Cristo al servicio del Reino. La audacia merece la pena. En Pentecostés se nos dio el Espíritu Santo en abundancia, recemos con sencillez de corazón, para que nos dé la audacia de los apóstoles: "Señor Jesús, tú que nos diste tu Espíritu Santo para fortalecer nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad, haznos testigos de tu amor a los jóvenes. Amen".

 

Hna. Marie-Madeleine A. R.A