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Provincia de Ecuador: Una travesía de Comunión

P eventJueves, 29 Febrero 2024

“No se terminará nunca de decir la última palabra sobre el amor y la verdad. El horizonte es aún infinito; cada día Dios nos invita a dar algún paso más...”

Sta María Eugenia de Jesús. Notes intimes 154/06

 

Invitadas a dar un paso más, para que el  Carisma y el Reino tenga más dinamismo y vida plena en nuestras realidades, la Asunción de México y Ecuador hemos iniciado hace ya año y medio el camino hacia una unión  de Provincias, en repuesta a las orientaciones de nuestro Capítulo General 2018 y en fidelidad a ese largo proceso de Reestructuración que vive la Congregación y la Vida Religiosa en general.

Como Asunción ecuatoriana, y en medio de proyectos hermosos y de mucha vida naciente, éramos conscientes de que nuestra limitación en número y posibilidades nos apremiaba a dar pasos hacia una reestructuración con otra –u otras- Provincias del Continente. Después de un proceso de discernimiento local y animadas por el Consejo General, nos decidimos a tocar las puertas de la Provincia de México, con la certeza de pertenecer “a la misma familia”, nuestra Asunción, techo y pan para todas en comunión de destino.

Convencidas de que “la pequeñez es el hogar del Espíritu” y soñando con que nuestra precariedad engendraría - junto a nuestras hermanas de México- algo nuevo y bello en la Congregación y por el Reino, nos lanzamos a esta bella aventura.

Y aconteció lo que llamaríamos “una danza del Espíritu”. México abrió sus puertas, asumiendo esta petición como una invitación a acoger una nueva etapa de cambio no solo de organización, sino de conversión personal y renovación profunda. Sintieron que era “un momento de gracia, un kairós que no podían dejar pasar” y aun reconociendo su fragilidad, experimentaron la alegría de la hospitalidad sincera y la ilusión de la novedad.

Ambas provincias queríamos acentuar – sin negar la dimensión pascual de todo proceso- que no se trataba de “morir”, sino de inventar, con imaginación profética, un modo de llegar a la Unión que pudiera ser inédito y creativo, respetuoso y evangélico. Nos movía la búsqueda de sinergias por una misión más rica y fecunda. El Señor nos regalaba este espacio para testimoniar la misión de ser “expertas en comunión”, una oportunidad para hacer vida esa desafiante “mística del encuentro”, tantas veces evocada en nuestra Iglesia.

A lo largo de todo este año, ambas provincias hemos construido una Hoja de Ruta inspiradora y exigente a la vez. Acompañadas por el Consejo General y por una asesora externa, vamos viviendo diferentes momentos del proceso, que no son necesariamente secuenciales, sino simultáneos: 1) la expresión de nuestros miedos, tentaciones, inspiraciones, trampas y deseos, y el conocimiento de nuestras realidades y comunidades. 2) El diseño de una estructura común de gobierno y animación. 3) La puesta en común de nuestros proyectos, sueños y preocupaciones. 4) el cultivo de una “mística de lo INTER” que nos permita vivir este proceso como una experiencia espiritual. Queremos apostar por un proceso sinodal, corresponsable y participativo. En el mismo espíritu con el que camina nuestra Iglesia, que en estos días se encuentra reunida en la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, en ciudad de México.

Paradójicamente, hacer este camino en tiempo de pandemia nos ha permitido explorar otros modos de presencia y aprovechar las bendiciones del mundo virtual, donde las fronteras se diluyen y las distancias se relativizan, para hacer posible el encuentro de comunidades, reuniones de consejos provinciales, asambleas provinciales y trabajo de comisiones interprovinciales.

En la búsqueda de un icono o imagen que pudiera recoger nuestra experiencia interprovincial, recordamos que dos pasajes bíblicos vinieron a iluminar nuestras reflexiones  provinciales: la tempestad calmada (Mc 4, 35-41) a Ecuador  y la pesca milagrosa (Juan 21, 1-14) a México; la abundancia de la confianza de Jesús y la generosidad de la pesca frente a la obediencia consentida del discípulo. Eso nos llevó a recoger los elementos comunes de esas intuiciones: el mar, testigo de incertidumbres, resistencias y miedos. Pero también testigo de la abundancia, de la tenacidad y de la fe. Y como invitación constante: CONFIAR. Así, comprendimos que lo más importante de esta aventura emprendida era LA TRAVESIA. Que el Señor nos llamaba a contemplarlo ahí, a gustar este tiempo de los intentos y ensayos, más allá de la orilla conocida. Porque no sabemos muy bien hacia dónde vamos. Pero sabemos de dónde venimos y con Quién hacemos este viaje.

Parafraseo las palabras del Papa Francisco a la Asamblea Eclesial y las traigo a nuestra experiencia: “Que esto que vivimos sea expresión del “desborde” del amor creativo de su Espíritu, que nos impulsa a salir sin miedo al encuentro de los demás”

María Eugenia Ramírez, ra

 

 

Oración por el proceso de unión  Ecuador - México

Señor, te damos gracias por el impulso creador de tu Espíritu que dinamiza nuestra Congregación. Ponemos en tus manos el proceso de unión entre nuestras provincias. Te pedimos Señor que nos concedas sabiduría, discernimiento, libertad, para ser dóciles a tu Voluntad. Fortalece nuestra fe, ayúdanos a remar juntas con esperanza, ilusión y creatividad, para que tu Reino crezca en nosotras y en las comunidades donde estamos insertas.

Te lo pedimos por intercesión de Sta. María Eugenia de Jesús, que supo poner todo entre tus manos dejándose habitar por tu paz.

SME… ruega por nosotros (3 veces).