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Recordando Laudato Si

R eventViernes, 30 Octubre 2020

En mayo de este año, la encíclica innovadora del Papa Francisco `Laudato Si… acerca del cuidado de nuestra casa común´, cumplirá cinco años. Este documento valiente y maravilloso, fruto de muchas consultas, dirigió una palabra genuina y profética para todos nosotros, tanto para los que pertenecemos a la Iglesia como para los que no. Nos ponía frente a la situación real y nos pedía una apreciación profunda acerca de la maravillosa obra de nuestro Creador en todas las criaturas del mundo, Él, que “vio que era bueno, que todo era muy bueno”; también nos obligaba a mirar el terrible daño que se está perpetrando en la tierra, en el aire que respiramos, en las aguas de los ríos, en los océanos y mares, causado por la contaminación y desechos, y por las industrias de extracción que están afectando nuestras vidas, pero en particular a las vidas de los más pobres y a tantas criaturas sin voz. Todo está interconectado, el grito del pobre, el grito del medioambiente, la pérdida de algunas especies, la violación de los mecanismos que mantienen la vida y el tejido mismo de esta vida.

La Encíclica ha tenido un verdadero impacto, algunos han llevado esto a lo profundo del corazón con una verdadera conversión ecológica. Esto fue escuchado no sólo por miembros de la Iglesia, sino también por muchos otros, que ya eran conscientes y que han estado trabajando en asuntos medioambientales durante años, y que lo acogieron con gratitud, y también para los que esto les pareció algo nuevo. Lentamente la realidad está calando, ahora los jóvenes están en las calles, activistas no violentos están por todos lados exigiendo más acción ante la emergencia climática y la destrucción medioambiental que esto supone. Muchas son las iniciativas a todos los niveles gubernamentales, en grupos locales, en organizaciones no gubernamentales, etc.

Al mismo tiempo que Laudato Si, hace cinco años se editó y se puso en circulación la edición francesa “Hacia una Eco Asunción”, las versiones inglesas y española vinieron unos meses más tarde. Martine Tapsoba r.a. escribió en la introducción “Que bonita intuición y decisión la nuestra , antes incluso de la elección del papa Francisco, y que gracia que coincidiera con la suya de ofrecer la Encíclica “Laudato Si” a la Iglesia y al mundo” Fue en el Capítulo General de 2012 cuando había sido decidido publicar un documento conjunto con el de la crisis medioambiental, sus causas, las estructuras que lo agravaban así como como todos los caminos posibles para buscar soluciones; todo esto desde las experiencias como hermanas de la Asunción desde distintas partes del mundo.

Qué reconfortante fue ver de inmediato cuánto había en común entre “Laudato Si “y nuestro libro “Hacia una Eco Asunción”, incluso incluyendo secciones con contribuciones de otras creencias. El Papa invitaba a todos a ahondar en lo más profundo de las fuentes espirituales. La necesidad de una conversión ecológica y los esfuerzos comunitarios necesarios se encuentran en ambos documentos. Laudato Si (181) denuncia un sistema financiero global depredador, desregulado que produce a corto plazo más y más desigualdad y angustia. Laudato Si está claramente del lado de los `sin voz´ promoviendo un humanismo auténtico y profundo. Esto está también en el documento de la Asunción. Martine escribió: “dejarnos iluminar, motivar e interpelar para prestar mayor atención a la causa de la ecología de la que depende el futuro de nuestro planeta y de toda la humanidad. Serán nuestra manera de manifestar el amor por nuestro tiempo”.

Fue extraordinario para aquellas que trataban de redactar el documento de la Asunción deseando ver cómo iban a contribuir las hermanas y con qué profundidad y sabiduría, a pesar de que todas sabemos lo atareadas que nos encontrábamos. Quizás podamos reconocerlo como una llamada del Espíritu. Pero otro aspecto que me tocó fue que la semilla de esta sensibilidad está muy presente en los escritos de María Eugenia. ¡No habría estado ella muy entusiasmada con la encíclica del Papa Francisco! Alabamos a Dios por todo lo que ha hecho en la creación, la tierra, los mares, las montañas y los valles… y recurrimos a todas las criaturas para que le alaben´. Era la función principal de Adán ser el Sacerdote de la creación... El daba gracias, ofrecía alabanzas,” “Todo el universo da gloria y honor a Dios... Todos cantan gloria y alabanza. Todo canta gloria y adoración” (María Eugenia, Capítulo del 22 de junio de 1884). Esta es la razón de ser de toda criatura, creada para alabar a Dios y rendir homenaje a su existencia. (LS. 83) “El fin último de todas las criaturas no somos nosotros”. Dios nos creó, junto con toda la creación, en el Amor (LS. 77). Hay un énfasis en la libertad y la creatividad, en la gran bondad de Dios, el Dios misericordioso que actúa en la historia para sanar, la importancia de las virtudes y la necesidad de una educación para la transformación, una transformación de toda la sociedad. María Eugenia entendió y sintió un profundo dolor por la sociedad de su tiempo y se sintió impulsada a tratar de hacer lo posible para que los valores del Evangelio impregnaran la sociedad. Ella veía la tierra “como un lugar de gloria para Dios” (María Eugenia, Carta a Lacordaire, “Credo”, cf. Orígenes 1, 2ª parte).… para el Papa Francisco, también.

Laudato Si habla de “Educación para la alianza entre la humanidad y el ambiente” (LS 209). “Vivir nuestra vocación para ser protectores de la creación de Dios es esencial para una existencia virtuosa, no consiste en una aspecto opcional o secundario de la experiencia cristiana”. (LS 217) “Solo cultivando virtudes sólidas es posible la donación de sí en un compromiso ecológico” (LS 211). Muchas más semillas de este tipo podrían ser descubiertas, estoy segura.

María Eugenia pedía a Dios que la guardara él mismo en un “espíritu de amor por su Reino aquí abajo” (María Eugenia, Carta al Padre d’Alzon, nº 1581, vol. 7, sin fecha) y que estableciera su reinado en el mundo (cf. María Eugenia, capítulo del 3 de diciembre de 1882). Gracias a la Encarnación, Cristo está presente con nosotros y para María Eugenia, este fue el gran Misterio que inspiró su nueva congregación. “Todas las cosas fueron creadas por Él y para Él “(Col 1.16) “Desde el comienzo del mundo, pero de modo peculiar a partir de la Encarnación, el misterio de Cristo opera de manera oculta en el conjunto de la realidad natural como un todo sin por ello afectar su autonomía” (LS.99). Con Laudato Si, ¡Alabamos al Señor!

“No se venden cinco pajarillos por dos ases! Pues bien, ninguno de ellos es olvidado por Dios”, Lucas 12.6. “Caminamos cantando. Que nuestras luchas y la preocupación por este planeta nos quiten el gozo de la esperanza”. (LS 244).

Demos gracias por Laudato Si, por nuestra pequeña contribución para nuestro tiempo y por los dones del Espíritu dados a nuestra congregación a través de las intuiciones de María Eugenia.Este texto fue escrito antes de que la expansión de la pandemia fuera evidente. Ahora los jóvenes ya no están en las calles excepto para hacer algunas compras para los más vulnerables. Todos están tratando de salir adelante como mejor pueden del confinamiento y de la pérdida de los seres queridos... “Todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde. (LS 89), escribió el Papa Francisco.

Ahora estamos todos unidos por esta amenaza a la vida y a la supervivencia. Pero tengan por seguro que una vez las cosas vuelvan a la normalidad, la voz profética de Laudato Si tendrá que ser oída fuerte y clara ante la amenaza del clima y ante el caos medioambiental que será incluso mayor que como lo estamos viviendo ahora. ¡Esten despiertos!

Hª JESSICA GATTY Referente provincial JPICS Provincia de Europa