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XIX Domingo del tiempo ordinario

X eventLunes, 27 Mayo 2024

Lectura de la Carta de San Pablo a los romanos (9,1-5)El texto que se nos presenta este domingo en la segunda lectura es de san Pablo a los romanos. Estamos ante el texto introductorio, el exordio, un pasaje donde Pablo expresa el dolor que siente porque su pueblo de origen no ha querido reconocer a Jesús. Pablo siempre que ha tenido oportunidad ha alardeado de su origen judío; él también desciende de Abrahán (2Cor 11,22). Y en la carta a los Filipenses es donde Pablo se presenta de la siguiente manera exponiendo todo su linaje: En lo que a mí respecta, tendría motivos para confiar en mis títulos humanos. Nadie puede hacerlo con más razón que yo. Fui circuncidado a los ocho días de nacer, soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados, fariseo en cuanto al modo de entender la ley, ardiente perseguidor de la Iglesia, e irreprochable en lo que se refiere al cumplimiento de la ley (Flp 3,4-6).En este discurso, Pablo apela a su conciencia guiada por el Espíritu Santo para descubrir ante sus seguidores que sufre en su corazón. Pablo evoca en dos versículos toda la Historia de la Alianza de la que fue objeto el pueblo de Israel, su pueblo, el que disfrutó de la elección por parte de Dios, de las alianzas, de los patriarcas y de donde también viene Cristo por nacimiento, según la carne. Pablo experimenta dolor porque se siente fiel a su origen, pero ahora su ganancia era Cristo Jesús. El pueblo de Israel había recibido grandes dones por parte de Dios, en ese pueblo ha nacido el Hijo de Dios. Pablo con toda la impetuosidad de su retórica está dispuesto a ser un condenado con tal de que este pueblo, sus raíces, acepten la propuesta de vida abundante que trae Jesús, el Mesías. El apóstol San Pablo estaba dispuesto a renunciar a su vinculación con Cristo, con tal de ganarlos para Cristo (v. 3). Nos podemos preguntar ¿Por qué? Porque él mismo se había hecho consciente en su vida de como la misericordia de Dios lo alcanzó para hacer llegar a nuevos confines del Imperio quién era el Hijo de Dios. Pablo da testimonio con su propia vida de que el plan de salvación que ha traído Jesucristo es para todos los hombres. Con esta lectura podemos dar a gracias a Dios, en nuestra oración porque es fiel, y cumple siempre las promesas que fueron anunciadas en el Antiguo Testamento y cumplidas en el Nuevo con Jesús, el Verbo Encarnado, muerto y Resucitado. El testimonio autobiográfico de Pablo tiene un gran valor como referente de vida y vocación para nuestro hoy. No desprecia su pasado, pero entrega su vida y sus fuerzas- debilidad a la predicación del Señor Jesús que le sedujo. Igualmente podemos dar gracias por el final del texto donde Pablo dice “Dios sea bendito por los siglos”. Dios que siempre tiene la última Palabra sea siempre bendito y alabado porque es el Señor de la Historia y fiel a su Alianza por siempre.

Imagen: El apóstol Pablo escribiendo. La inscripción “sedet hic scripsit” (“se sienta aquí y escribe”). Monasterio de San Galo, Suiza.

Ana Alonso, r.a. Asunción León.