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Conmemoración de la primera Eucaristía en la Asunción

C eventMartes, 24 Noviembre 2020

Original francés

Esta fiesta de la Dedicación es el aniversario de la primera misa celebrada en la Asunción y un feliz recuerdo para nosotras. También cuando nuestro Señor tomó posesión de este pequeño tabernáculo, fue una gran alegría para nosotras y nunca en la Congregación hemos olvidado celebrar este aniversario del 9 de noviembre y la primera misa que se dijo en una capilla de la Asunción.

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Estamos en Auteuil, en el oratorio de la Comunidad General de las Religiosas de la Asunción, frente a un sagrario importante para nuestra historia. De hecho, es el sagrario de la primera eucaristía celebrada en una comunidad de Religiosas de la Asunción. Era el 9 de noviembre de 1839. La pequeña comunidad, formada entonces por cuatro jóvenes, después de haber pasado el verano fuera de París, se había instalado durante algunas semanas, en la rue de Vaugirard, en un apartamento que donde el Sr. de Lamennais había vivido antes que las hermanas. Una carta de María Eugenia a Joséphine de Commarque (Hermana Marie-Thérèse) da testimonio de su profundo deseo de sentir la presencia del Señor. Escribe: "A nuestro regreso a París, si tenemos la suerte de encontrar una casa adecuada, podremos tener una capilla en casa. Nos lo han prometido, y Dios no lo rechazará en nuestras oraciones; sin embargo, si esta alegría se retrasara más, el Señor nos compensaría, espero, haciéndose al menos dueño de nuestro corazón y de todos nuestros deseos." (ME, Carta a María Teresa, n°1184, 27 de agosto de 1839) Esperanza y sabiduría.  El Señor quiso hacerse presente y María Eugenia nos dice: "El 9 de noviembre se celebró la primera misa y desde ese día tuvimos la alegría de tener a Señor entre nosotras.” (Recuerdos de la fundación, n°1505) El relato de los Orígenes muestra la emoción de ese día. Mucho más tarde, en 1888, María Eugenia, en un capítulo fechado el 18 de noviembre, recuerda este día: "Madre Teresa - Emmanuel y yo habíamos preparado el primer sagrario, el primer altar, ¡esta primera capilla! ¡Capilla pobre y sencilla, es verdad, pero nos pareció muy hermosa entonces, porque la habíamos decorado lo mejor que podíamos y con todo nuestro amor!” Pobreza y amor.  En el mismo capítulo, habla de Zaqueo y de su gran deseo de ver, de conocer a Jesús, de la alegría de acogerlo en su casa... ¡Invita a las hermanas a experimentar una gran alegría al pensar que "el Señor se digna venir a vivir en nuestras casas"! Las llama a despertar su fe y a estar siempre agradecidas por la llamada recibida a vivir en la casa de Dios, a vivir bajo el mismo techo que el Señor. Fe y alegría. “A este sentimiento de amor más vivo y ardiente, dice, hay que añadirle el respeto.” Esta primera Eucaristía nos recuerda también que nuestra vida, como dice Santa María Eugenia, puede ser "una misa continua" (ME, Instr. 26 de marzo de 1876), un don alegre y vivo para el Señor. Todo en nosotras puede adorar a quien se hace presente en cada momento.