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Trésors d'Archives nº6 - Desde hace mucho tiempo hemos deseado tener una casa en Estados Unidos

T eventMartes, 20 Octubre 2020

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«DESDE HACE MUCHO TIEMPO HEMOS DESEADO TENER UNA CASA EN ESTADOS UNIDOS» Santa María Eugenia

El 12 de octubre de 1919, las primeras hermanas de la Asunción llegaban a Estados Unidos para fundar la casa de Filadelfia. En los Archivos hay muchos documentos sobre esta fundación. Particularmente los que permiten contar la “prehistoria” de la Asunción en Estados Unidos. «Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el Cielo» (Eclesiastés 3,1). Esta cita del Eclesiástico conviene perfectamente a la fundación de Estados Unidos.

En el registro de los consejos se pueden encontrar propuestas de fundación en esta tierra mucho antes pero no había lugar en la diócesis de Chicago en 1919. La primera propuesta concreta aparece en noviembre 1892. Un amigo de la Asunción pidió al Arzobispo de Nueva York acoger a las hermanas de la Asunción pero no había lugar en la Diócesis. Presentó dos sugerencias: una fundación en la diócesis de Chicago y otra en Wilmington. En Wilmington, el obispo estaría de acuerdo para la llegada de las hermanas y en una reunión del consejo del 14 noviembre 1892, se aprobó el proyecto de la fundación en Estados Unidos unánimemente. 

Extracto del registro del Consejo del 14 de noviembre de 1892

María Eugenia escribe personalmente una carta de agradecimiento al Arzobispo de Nueva York: «No puedo expresarle todo nuestro agradecimiento. Era algo que deseábamos fuertemente.» Le pide ayuda para discernir el lugar: «Necesito una opinión competente para decir cuál de las dos propuestas debemos seguir... Le pido que nos indique las etapas preliminares que habría que seguir.»  Dos días después, el 14 de noviembre de 1892, María Eugenia escribe a Mère Marie Célestine: «Se nos ha invitado a dos fundaciones en América (USA). Es el país en el que tenemos más ventajas de instalarnos (...)», y esto en razón de los desórdenes que aumentan en Europa. Escribe incluso a Sor Marie-Cécile: «Se nos ha invitado a ir a América. Rece para que Dios nos muestre su voluntad.» 

El 30 de noviembre, el Arzobispo de Nueva York responde que es mejor ir a Wilmington. María Eugenia entonces no duda en escribir al Obispo de esta Diócesis: «Una carta del Arzobispo de Nueva York me anima a pedir a vuestra Reverencia escoger nuestra Congregación para la escuela, al servicio de la educación de chicas jóvenes, que desea fundar en Wilmington. Durante mucho tiempo hemos deseado tener una casa en Estados Unidos; sería una alegría el poder confiarle nuestro servicio.»

Desilusión... El Obispo responde el 3 de enero de 1893: «No ha llegado aún el momento a causa de la situación entre católicos y protestantes.» 

¡No hay nada más que esperar! En 1894, los Padres de la Misericordia fundaron una escuela en la diócesis de Trenton, en Nueva Jersey. Deben dejarla porque no hay bastantes vocaciones El 23 de junio, el Consejo general discute la propuesta. La propuesta la estudia el Consejo general. Después de esta primera oportunidad de ir a Estados Unidos, la Asunción fundó en Nicaragua y parece difícil fundar tan rápidamente en Estados Unidos. Además, habría que obtener la autorización del obispo del lugar. Sin embargo, en razón de la situación difícil en Nicaragua (cf. Tesoros de Archivos n°4), la petición se quedó a la espera porque los Estados Unidos podrían ser un lugar donde instalarse. 

En la misma época, en septiembre 1894, la Madre Inés Eugenia pasó por América camino hacia Nicaragua. Recomendada por una amiga inglesa que se comprometió a alquilar una casa para las hermanas en Newport durante dos años, fue recibida por el obispo de Newport. El Obispo piensa que hay ya bastantes colegios y que no hay lugar para otro. Autorizaría la apertura de una casa de adoración, con retiros para mujeres, pero otra Congregación trabaja ya en una. El obispo solamente puede comprometerse por dos años. De hecho, esta propuesta no se discutió en consejo pues parecía poco probable. 

En cuanto al proyecto de Trenton el Consejo decidirá el 11 de diciembre 1894 la imposibilidad de continuarlo porque no parece que las hermanas estuvieran en peligro en Nicaragua (gracias a la protección de sus amigos) y que el número de hermanas disponibles no era suficiente para otra fundación. 

¡Nuevas ocasiones fallidas! Pero Dios preparaba su plan. Ha sido necesario esperar 25 años para que se haga realidad. En enero 1919, Mère Hélène Marguerite, que entonces era superiora de Manila, atravesó el océano y pasó por Estados Unidos hacia Europa. Monseñor Dougherty, arzobispo de Filadelfia, antiguo obispo de Jaro en Filipinas, ayudó a encontrar hospitalidad en su ciudad, con las Hermanas de la Misericordia. Durante su estancia visitó una propiedad ofrecida por Mme Penfield, que Monseñor Dougherty quería ceder a las hermanas de la Asunción. 

Entonces, escribió a Mère Marie Célestine: «Una señora muy distinguida de Filadelfia acaba de dar a la Diócesis una casa magnífica de piedra, construida en un terreno de varias hectáreas, en donde han plantado preciosos árboles, con frutos, ardillas y nidos...»

Fue necesario tres meses para que el Consejo hable de ello porque Mère Hélène Marguerite llegó bastante tarde a Europa. El 22 de abril 1919, se concluyó el asunto: el Consejo «no duda en declarar que esta oportunidad única y verdaderamente providencial no puede dejarse.» En mayo, el Arzobispo escribe a Mère Marie Célestine diciéndole que no habría que tardar en confirmar la llegada de las hermanas porque es el momento en el que los padres escogen las escuelas para sus hijos. Se firman los documentos de la donación y se nombre la nueva comunidad. Las primeras hermanas embarcaron en el barco «La Savoie».

Durante el viaje escriben a las Madres del Val para darles cuenta de su ánimo y de su capacidad (o no) para seguir los ejercicios religiosos.

«El 11 de octubre 1919 una de las hermanas escribe: ¨Querida Madre, ya estamos casi a las puertas de New York ya que nos han dicho que llegamos mañana domingo hacia la 1 o las 2 de la tarde y si es así, Monseñor Nutter nos ha dicho que podríamos incluso dormir esta noche en Filadelfia. Qué alegría llegar a casa después de estos ocho días viviendo en el mundo. Nuestro Señor ha sido muy bueno con nosotras permitiéndonos tener dos misas todos los días. Solamente he faltado un día a la comunión y a la misa a causa del mareo, los otros días de fuertes oleajes he podido llegar a comulgar y asistir a las dos misas. Monseñor no ha podido ser más paternal de lo que ha sido con nosotras (...) Hoy nos hemos confesado con él porque yo había dejado 15 días sin hacerlo, y supongo que las otras también. Estamos bien aunque lejos de usted pero el corazón se quedó en su habitación en Val dónde la veo y le manifiesto todo mi cariño (...) Sr Rosario M.»

¡Bienvenidas a las que quieran venir a descubrir las cartas originales! Desde el Havre hacia New York en barco. Llegada el día de Cristóbal Colón1, que anuncia bonitos descubrimientos. Luego de Nueva York a Filadelfia en tren.   

1 El segundo lunes del mes de octubre es dia de fiesta en los Estados Unidos. Se recuerda la llegada de Cristóbal el Colón al nuevo mundo.  A su llegada, las hermanas van primeramente a la catedral y luego a una recepción en casa del arzobispo…Van a la propiedad de Ravenhill a través de Fairmount Park. 

Descubren una magnífica propiedad: la casa donde falta, según la expresión de las mismas hermanas, un sello de pobreza, un parque con magníficos árboles, invernaderos...

Cuando las hermanas van a instalarse en la casa, su preocupación será reencontrar las costumbres de Auteuil, tanto en lo material como en las costumbres, y rápidamente, en noviembre, ¡se abre el colegio! Las sobrinas del arzobispo y algunas amigas son las primeras alumnas. Un pequeño grupo que tardará un poco en crecer pero que promete un bonito futuro para la Assumption Academy en Ravenhill.

 Soeur Véronique Thiébaut,  Archivista de la Congregación TRESORS d’ARCHIVES n°6 – Septiembre 2019