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La experiencia de la Asunción en Guayaquil cuidando la casa común desde JPICS

L eventMiércoles, 17 Julio 2024

Por: Melina Costantino (Original en español)

En la Asunción siempre hemos tenido arraigado desde nuestra esencia la defensa de la vida en todas sus manifestaciones, tanto así que conservo en mis recuerdos como estudiante durante mi paso por las aulas del colegio, el trabajo de los docentes y religiosas quienes fueron instrumentos para desarrollar en nosotras un criterio sólido de optar por la vida, la protección a los más débiles, ponernos en contacto con ellos, con el humilde, el que menos tiene, el que es diferente, solo así al presentarnos la realidad desde lo tangible fuimos sensibles para estar convencidos que los valores del Evangelio, son nuestra marca que caracteriza a un asuncionista en cualquier lugar del planeta, convirtiéndonos en personas apasionadas y convencidas que la solidaridad, la justicia, la paz y el cuidado de la creación son el sendero y a su vez, los medios para aportar en la construcción del Reino.

Pues años más tarde, al igual que las aves dispersan las semillas para reforestar los bosques, regreso a la Asunción desde otro rol, ahora como docente, donde tengo la oportunidad de orientar mi misión en ser custodios de la creación desde el área donde laboro, involucrando a toda la comunidad educativa en los proyectos ambientales que hemos implementando en la institución, porque la educación es el medio perfecto para despertar en los niños y jóvenes el respeto, la sensibilidad, el amor, la responsabilidad para cuidar y proteger a todo lo que tiene vida, y asumir el compromiso que tenemos como humanidad de ser agentes de cambio para contrarrestar los problemas ambientales mediante acciones concretas.

Qué podíamos hacer entonces, por dónde empezar, años atrás ya habíamos participado con los estudiantes de los últimos años de colegio en la limpieza del manglar, pero eso podía ser muy poco, una actividad casual. Dicen que los tiempos de Dios son perfectos, y es muy cierto, en septiembre del 2011 llegó una invitación para participar en un programa de reforestación con especies nativas, organizado entre la Fundación Diario El Universo y la compañía Sambito, ellos donaban los árboles y la Asunción se comprometía a destinarles un lugar para su siembra en la institución y cuidarlos. Decidimos inscribirnos y es a partir del 7 de septiembre de ese año que la unidad educativa no se detiene en fomentar el cuidado de la naturaleza, en motivar a cada miembro de la comunidad asuncionista a través de los proyectos ambientales en ser custodios de la creación porque la ecología es uno de los pilares heredados de nuestra madre fundadora, Santa María Eugenia de Jesús.

La primera siembra en el año 2011 estuvo a cargo de los niños y niñas de Primero de Educación General Básica, en esa época llamado Preparatoria, a sus cinco años de edad estaban siendo protagonistas de nuestra propia historia que desde “casa” estamos cuidando nuestra “casa común”.

Al año siguiente, se abre en la institución el nivel de prekínder, donde niños y niñas de tres años, reciben la posta de continuar con el proyecto de reforestación con especies nativas, y así sucesivamente cada año el grupo de los más chiquititos son los encargados de sembrar y de regar las plantitas durante todo el año, misión compartida con los niveles superiores de acuerdo al horario que sus profesoras organizan al iniciar el año escolar. Pero, ¿por qué solo sembramos árboles nativos? porque era necesario recuperar la cobertura vegetal en algunos sectores del centro educativo, sabiendo que está ubicado en un cerro que décadas atrás formaba parte del bosque seco tropical de la región, un ecosistema con especies vegetales y animales muy importantes para el planeta que en la actualidad apenas queda menos del 1% a nivel mundial. Allí radica la relevancia del proyecto, estamos aportando a salvar un ecosistema de su extinción y devolverles a las aves un espacio de refugio y alimentación. Entre las especies sembradas tenemos Guayacán de la Costa, Guasmo, Guachapelí, Pechiche, Pomarrosa, Pigio, Anona de Monte, Chirimoya, Fernán Sánchez, Colorado, Cascol y algunos más. La Tierra es un lugar de Gloria para Dios” S.M.M.E.

Sentíamos que la misión no había concluido, que aún podíamos seguir aportando con el bienestar de nuestra casa común, y a través de aquello seguir fortaleciendo los valores en nuestros estudiantes. Debo insistir que nada es casual y para Dios todo sucede en el momento correcto, transcurría el año 2012 en la ciudad de Guayaquil y se había implementado la moda del reciclaje, digo moda, porque había contenedores de clasificación de desechos sólidos en muchos sitios, pero realmente no había conciencia, no era un hábito incorporado en el ciudadano, el reciclaje no formaba parte de su estilo de vida.

Partiendo de esta realidad local, decidimos incorporar el proyecto de reciclaje en la institución para formar jóvenes capaces de darle un respiro al planeta al minimizar la generación de basura alargándole su vida útil y a su vez, contribuyendo en reducir la extracción de recursos naturales. Me quedo maravillada al escribir estas líneas, pero es cierto, eso hace el reciclaje y los asuncionistas en Guayaquil son una generación que ya no reciclan porque alguna vez fue una moda sino porque son personas convencidas que el reciclaje es parte de la solución ante los problemas ambientales.

Empezamos dándole énfasis a la recolección de las hojas de papel usadas y otros materiales de desecho de las clases como papelógrafos y cartulinas. Los estudiantes de bachillerato al iniciar el año escolar son los encargados de decorar las cajas de cartón que serán utilizadas en toda la escuela y colegio para colocar el papel, cada salón de clase tiene una caja para que los estudiantes día a día interioricen el hábito de reciclar como una acción natural en su vida.

El proyecto posee un logo que fue creado por un grupo de estudiantes, ha sido el símbolo que nos invita a alumnos y docentes, a personal administrativo y de mantenimiento, a clasificar y ubicar el papel en su lugar. Posteriormente, se incorporó la recolección de botellas plásticas, en diferentes lugares de los patios existen unos recipientes metálicos en forma de botella destinados al reciclaje de botellas plásticas. Los alumnos son los responsables de retirar el material reciclable y llevarlo al centro de copio, luego es vendido a la empresa recicladora. Esos fondos son utilizados para el mantenimiento de los proyectos ambientales.

 

Aunque reciclamos todos los días, en agosto se lo realiza con mayor fuerza porque entre las actividades de la Gymkhana que es una de las maneras de celebrar el mes de la Asunción, cada curso del colegio debe recolectar una gran cantidad de papel periódico, cartón y botellas plásticas, y así vamos cuidando más de nuestra casa común.

En el año 2014 observábamos que en la ciudad eran escasos los lugares donde se podían recolectar las pilas usadas para que reciban el tratamiento ambiental que requieren y evitar que sean desechadas a la basura o peor que eso, tiradas al suelo o en los cuerpos de agua de los ramales del Estero Salado o en el río Guayas, debido a esa preocupación nace el proyecto llamado “Asunción pilas, mejor sino las tiras”, cuyo nombre y logo fueron creados por alumnos de bachillerato. En cada salón de clase de la escuela hay un botellón para que los niños y niñas motivados por sus maestros depositen las pilas usadas que traen de sus hogares, al finalizar el año lectivo son pesadas y se comunica el salón que más pilas recolectó. Lo recolectado es entregado a una empresa que posee licencia ambiental para su disposición final.

Los padres de familia también se han involucrado en los proyectos, ellos colaboran desde sus casas en la recolección de los materiales reciclables y de no botar las pilas usadas, estas acciones van fortaleciendo el hábito del reciclaje en la familia asuncionista, convirtiéndonos a todos en actores comprometidos en el cuidado del planeta. Quiero aportar mi piedra a la obra de Dios” S.M.M.E.

Nuestro radio de acción no solo se queda en las instalaciones del colegio, también hemos organizado mingas de limpieza desde el campo de Educación Ambiental del Programa de Participación Estudiantil y entre las actividades de las convivencias. Alumnos y docentes hemos visitado ecosistemas cercanos a la institución, como el bosque seco tropical y el manglar para recoger la basura que lamentablemente deteriora el ambiente. Es una manera que los jóvenes tomen contacto con la realidad al observar en qué condiciones el mal hábito de no botar la basura en su lugar puede convertir a la naturaleza en un lugar sucio, feo y desagradable. Vamos preparados para la misión donde debemos enfrentarnos a una dura realidad, pero al final nos deja un sentimiento de alegría y satisfacción que hemos hecho ese día algo bueno por el planeta. Cuando se vive dispuesto a realizar la voluntad de Dios, todo se convierte en servicio y amor” S.M.M.E.

Otro componente de JPICS muy fuerte en la comunidad asuncionista es la solidaridad. Puedo mencionar muchísimas actividades y todas muy importantes, la que primero viene a mi memoria es la construcción de las 60 viviendas Hogar de Cristo al año siguiente del terremoto en Manabí. La Hna. Gina Landaverea fue una de las promotoras y quien le puso tanta energía y fe para que este proyecto de solidaridad sea una realidad en el 2017, coincidiendo con el aniversario de los 60 años de establecerse el colegio de La Asunción en la ciudad de Guayaquil.  El proyecto que recibió el nombre de “Constructores de una nueva humanidad” tuvo la participación activa de docentes, personal administrativo y de mantenimiento, estudiantes, exalumnos, padres de familia y amigos de la Asunción, quienes viajamos en varias ocasiones para colaborar con la misión. Fue una experiencia maravillosa donde se compartieron lindos momentos, no solo se construyeron casas de madera también se edificaron lazos de amistad.

Acciones de solidaridad también han pasado las fronteras del Ecuador cuando los desastres naturales han afectado comunidades de la Asunción en otros países, en situaciones como estas tanto religiosas, consejo estudiantil y laicos organizan campañas de recolección de fondos o víveres que han sido destinados a los lugares más necesitados.

Los estudiantes salen al encuentro del otro en los proyectos social – solidario, donde conocen la realidad de los sectores marginales, cuyas condiciones de vida son de muchas necesidades. Al tomar contacto con esa realidad diferente a la que ellos viven desarrollan proyectos de emprendimiento para intentar mejorar la calidad de vida de esas familias afianzándose en el alumnado la sensibilidad, la empatía y la solidaridad.

La solidaridad también se vive al interior de la familia asuncionista cuando un compañero de trabajo requiere ayuda, se despierta el deseo de apoyarnos cuando alguien esta atravesando una situación difícil sea familiar o de salud. En definitiva, el valor de la solidaridad es tan propio de la Asunción que está presente siempre y se activa con tanta creatividad que facilita cumplir con las metas que nos proponemos.

Así es la Asunción en Guayaquil, una institución educativa llena de experiencias en contacto con el otro, con la realidad, con la naturaleza, labrando el surco de la tierra con la mirada fija en la extensión del Reino, somos instrumentos de transformación de la sociedad desde acciones concretas porque finalmente "Es una locura no ser lo que se es con la mayor plenitud posibleSMME.