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Tiempo de la Creación 2020 - 1. Sana la tierra – ¡No la plastifiques !

T eventJueves, 24 Septiembre 2020

Original: Inglés

En los últimos tiempos hay una conciencia cada vez mayor de la necesidad de cuidar el medio ambiente y proteger la tierra como biosfera, el único hogar que conocemos, para que la vida florezca y se preserve la belleza y diversidad de la creación. Si bien es cierto que la naturaleza es poderosa y hay fuerzas dentro de la naturaleza que han provocado cambios catastróficos que han alterado radicalmente el curso de la evolución de la vida y el curso de la historia humana en formas que escapan al control humano, en los últimos doscientos años  más o menos, las decisiones que han tomado los seres humanos, como individuos y como entidades políticas, han empujado al mundo, al borde de un precipicio, si caemos por él, la tierra nunca volvería a ser la misma y tardaría miles de años en recuperarse. Entre las opciones que han contribuido a la degradación del medio ambiente se encuentran la tala incesante de bosques antiguos, el uso continuo de combustibles fósiles, una industrialización que ha creado montañas de desechos y ha contaminado los cielos, prácticas de pesca destructivas, métodos agrícolas que han contribuido a un monocultivo malsano.

Tanto en su encíclica Laudato Si de 2015 como en su decisión de mayo de 2020 declarando el período comprendido entre el 24 de mayo de 2020 y el 24 de mayo de 2021 como Año especial del aniversario de Laudato Si, el Papa Francisco ha hecho un llamamiento a las personas de buena voluntad de todo el mundo para que despierten y sean responsables con esta tierra que es nuestro único hogar. Ha puesto ante nuestros ojos un espejo para ver por nosotros mismos los efectos de nuestras elecciones y estilos de vida y nos ha llamado como una sola humanidad para hacer cambios en la forma en que vivimos no solo para el mundo de los seres vivos en general, sino también para nuestro propio interés como seres humanos individuales y como comunidad humana en su conjunto. O nos arrepentimos y nos renovamos a nosotros mismos y a nuestro mundo o nos autodestruimos llevándonos por delante el resto de la creación con nosotros.

Entre los diversos inventos que han contribuido mucho a la prosperidad humana en los últimos dos siglos se encuentra el descubrimiento de cómo hacer plástico y cómo moldearlo para hacer las miles de cosas pequeñas y grandes que hacen nuestra vida más cómoda. Pero ahora nos damos cuenta de que el plástico, aunque en cierto sentido es una gran bendición, lamentablemente se ha convertido para nosotros en una de nuestras mayores maldiciones porque en su mayoría no es biodegradable y puede permanecer en el suelo o en las aguas durante cientos de años.

Los desechos plásticos se encuentran absolutamente en todas partes. Atascan los desagües de nuestras ciudades, se encuentran, arrastrados por el viento, en los vertederos que surgen del estilo de vida moderno. Se encuentra plástico amontonándose por todas partes, desde las laderas del Everest hasta las profundidades de nuestros mares y océanos. El Gran Parche de Basura del Pacífico, que está hecho principalmente de plástico, tiene un área de 1,6 kilómetros cuadrados y es al menos tres veces el tamaño de Francia. La basura plástica se encuentra en el estómago de más del 50% de las tortugas marinas del mundo y casi en el 90% de las aves marinas del mundo. Incluso las ballenas gigantes se asfixian con plástico en sus entrañas.

Aunque no es posible todavía dejar de usar plástico por completo, podemos hacer una diferencia significativa para cambiar el fenómeno de la degradación ambiental al detener por completo el uso del “plástico de un solo uso” y utilizar alternativas menos dañinas. Los plásticos de un solo uso son artículos de plástico como platos, tenedores y cuchillos, botellas de agua, envoltorios de alimentos, pajitas, bolsas de la compra, etc. hechos de este material, que se usan una sola vez, a veces solo unos minutos, y luego se tiran. El plástico de un solo uso representa alrededor del 50% de todo el plástico utilizado y menos del 1% de este plástico se recicla en todo el mundo.

En estos tiempos en los que hay una mayor conciencia en todo el mundo de nuestra responsabilidad con este planeta, especialmente entre los jóvenes , las Religiosas de la Asunción queremos unirnos a los que están trabajando para salvar la tierra con nuestras propias y enérgicas iniciativas, algunas de las cuales pueden parecer humildes e incluso insignificantes. ¡Pero podemos hacer una diferencia! Un simple gesto por parte de incluso una hermana o colaborador, una pequeña elección de estilo de vida incluso de una sola comunidad puede contribuir a renovar nuestra tierra y convertirla en el verdadero” Oikos”  [hogar] que debe ser. Como Religiosas de la Asunción, queremos comprometernos seriamente para acabar con el uso del "plástico de un solo uso" en nuestra vida personal, comunitaria y apostólica. Espero que todas podamos unirnos al equipo de JPICSRA, en este esfuerzo. Son muchos los cambios de estilo de vida que podemos adoptar a favor del medio ambiente. Estos pueden parecer pequeños e intrascendentes, pero seguramente contribuirán en gran medida a proteger nuestro planeta.

Debemos poner fin al uso de plástico de "un solo uso" y ¿por qué no empezar hoy mismo?

Como equipo de JPICSRA, nos gustaría recomendar los siguientes puntos para la consideración  personal de hermanas y colaboradores, así también de nuestras comunidades y provincias de la Asunción en todo el mundo:

Crear conciencia en uno mismo, en los demás y en los colaboradores. Esto se puede hacer a través de las redes sociales, lemas, folletos, volantes, reuniones, paneles de concienciación, etc.

  • Utilizar alternativas como bolsas de tela, bolsas de papel, bolsas de lona reutilizables, etc. cuando vamos al supermercado o a comprar a la tienda de la esquina. Utilizar botellas de          vidrio que se puedan reutilizar.
  • Comprar en los mercados locales donde haya productos frescos disponibles sin adhesivos ni envases de plástico. Limitar el consumo de alimentos preparados congelados.
  • Tomar decisiones que reflejen un estilo de vida de reducir, reutilizar y reciclar.
  • Decir "no" al agua embotellada en recipientes de plástico.
  • Decir no a las pajitas, vasos y cubiertos de plástico.
  • Evitar productos que contengan microperlas y microfibras a base de plástico. Comprar ropa hecha de fibras naturales.
  • Utilizar trapos de limpieza y estropajos naturales en lugar de estropajos de plástico y esponjas sintéticas.
  • Cambiar a jabón en barra en lugar de jabón líquido. Utilizar pasta de dientes, detergente para ropa, etc. que no vengan en paquetes de plástico.
  • Evitar los utensilios de cocina antiadherentes.
  • Minimizar el desperdicio de alimentos y utilizar las sobras para hacer abono orgánico.
  • Hacer que todas nuestras escuelas y colegios sean “Verdes”. En nuestra misión de educación nos enfocamos, desde el principio, en el cultivo de estilos de vida saludables que respeten el medio ambiente y contribuyan a la renovación de la tierra.

 Tú puedes hacerlo de otras formas creativas, ¡comparte con nosotras tus esfuerzos!

 

Gracias por vuestra cooperación y apoyo.

 

Hna. Deepti Srankal r.a.

Equipo JPICSRA

“Despiértense, humanos, ustedes también están en peligro”