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Poniendo los ojos en... nuestra provincia de España

P eventMartes, 26 Mayo 2020

¿Cómo estamos viviendo nuestro confinamiento por el Coronavirus?

¿Quién iba a pensar que experimentaríamos una Cuaresma como la estamos viviendo? Los acontecimientos nos han proporcionado una nueva manera de caminar hacia la Pascua.

Comenzamos el mes de marzo con todos los preparativos para celebrar el día de Santa María Eugenia. Diferentes formas de celebrarla según la misión de la comunidad. En los Colegios, realizando diferentes actividades para profundizar y recordar su vida. Algunos fueron preparando esta fiesta con una sencilla Novena a María Eugenia. Llegó el 10, Religiosas y todas la Comunidad Educativa se reunieron para celebrar la fiesta. Los alumnos comenzaron la jornada festiva con sus tutores que prepararon actividades especiales para la ocasión. La mañana se terminó, o comenzó, con la Celebración de la Eucaristía; muy bien preparada y con la participación de todos. La jornada concluyó con todo el claustro reunido en una comida en clima fraterno, o con un aperitivo festivo, donde no podía faltar la Torta de la Asunción. Las Inserciones, prepararon también la fiesta de Sta. María Eugenia con toda solemnidad; con una gran variedad de actividades y celebraciones. La Torta de la Asunción, hizo, también, las delicias de todos.

         Pero esa misma semana la vida cambió para todos. El Gobierno Central del País, decidió por el covid 19, la suspensión de la actividad docente presencial en todos los centros educativos, que permanecerían cerrados hasta nueva orden; proponiéndonos otra forma de trabajar con los alumnos, tele-formación. También esto afectaba a las inserciones y, en consecuencia, se suspendieron todas las Actividades de los Centros Asunción.

     Todas permanecemos en casa… Todas nos vamos adaptando, unas a vivir en un colegio vacío, sin ruidos, sin juegos de niños, sin la alegría que normalmente se siente en algunos momentos del día; otras en nuestro convento, piso, experimentando el estar encerradas con una sensación un poco extraña.

     Nunca pensamos que algo tan pequeñito como es el coronavirus, nos podía enseñar tanto. Pues sí, nos ha enseñado que elige a unas para anidar en ellas, dejándolas aisladas, y respeta a otras. Sabe que así es la vida de comunidad y que mientras unas luchan para superar el virus, otras se desviven asegurando la limpieza, preparando la comida y cuidando el control sanitario... En las comunidades donde todas están bien, el reparto de tareas y el sentirnos responsables de todo, es nuestra vida en este momento. Esta experiencia nos está ayudando a vivir de otra manera: los lazos fraternos han sido reforzados y la atención a cada hermana se ha intensificado. También constatamos que todo fue distinto cuando supimos que varias hermanas de otras comunidades, estaban afectadas; y más cuando en nuestra propia comunidad alguna hermana tuvo que ser internada; entonces nuestra implicación se ha intensificado.

     Nos sentimos solidarias en la oración y cercanía a través del teléfono con las personas que viven solas y apoyando a nuestros hermanos que sufren. Otra iniciativa de una Comunidad (Málaga) “El Colegio tenía almacenada comidas para los niños y profesores, y se decidió donar a Anfremar (Asociación de El Palo que da de comer a los sin techo) que ya estaba falta de ella y la necesitaba.

    Guardando las distancias en los lugares donde estamos juntas, hemos vivido momentos de compartir en profundidad, de ocio, de gratuidad y, sobre todo, nuestra oración ha tenido otra dimensión y nos ha creado interrogantes: ¿Qué nos quiere decir Dios con todo esto que estamos viviendo? ¿Cómo descubrir el triunfo de la VIDA en esta situación de dolor y muerte?

     Al no poder tener la Eucaristía diaria, la mayoría de las comunidades nos unimos a Trece TV para la Eucaristía “comunitaria” de cada día. Sentimos una comunión especial en estos momentos difíciles. Aprovechamos también momentos de Adoración desde la Catedral de Toledo, el Ángelus, el Rosario rezado con el Papa, la conexión que se realiza con Roma, escuchando la homilía diaria del Papa en Santa Marta. Algunas preparan una celebración especial. Sentimos que la Liturgia, El canto del oficio nos ayuda a tener presente la situación de nuestro mundo y confiar en la misericordia y bondad de Dios elevando hora tras hora el clamor de nuestro pueblo y convencidas que acompaña nuestras vidas, y nos une a tantas voces que se elevan en nuestro planeta para alabar a nuestro Dios a través de los salmos que resuenan de forma especial.

     Seguimos a rajatabla el confinamiento en la casa. Solo se va a la Farmacia (una hace los encargos de todas si los hay) y a la tienda para completar lo que nos falta para las comidas. Se crece en espíritu comunitario y en una mayor comunicación: personal, apostólica, de los acontecimientos del mundo. Se disfruta también de un silencio que nos unifica por dentro. Cada día se rompe la monotonía de un silencio de calles desiertas, de ese aislamiento en el que nos encontramos, al abrir a las 20 h. nuestras ventanas a los barrios, donde vivimos, uniéndonos a todos, con un sonoro aplauso, reconociendo y aplaudiendo la entrega de tantos sanitarios, policías, protección civil, bomberos, transportistas…que viven para ayudar y sostener…y aprendemos que nuestro Dios están en esta historia, acompañando, acariciando…y sosteniendo nuestras esperanzas.

     Vivimos emocionadas y agradecidas por tantos y tantos gestos de solidaridad y humanidad que surgen continuamente desde múltiples lugares, su delicadeza cuidándonos constantemente, preocupándose por cada una de nosotras; todo es increíble; dando vida a nuestra Misión de hacer de este mundo un lugar de gloria para el Dios que desea la felicidad de cada hermano.

     Y al mismo tiempo, valoramos la creatividad de la gente para hacer cosas, incluso materiales, que brotan de unos y otros. También hemos aprendido la creatividad solidaria de nuestros profesores y de tantos colaboradores. Ante la escasez de EPI durante esta pandemia del coronavirus, para los equipos sanitarios y las personas en general, nuestra comunidad de Pedregalejo en Málaga (colegio) sintió la llamada apremiante de la Asociación de vecinos de El Palo y junto con la responsable del grupo de Asunción Juntos, nos coordinamos para hacer mascarillas homologadas.

Se manifiestan los valores de las personas que nos rodean y de las familias del Colegio, de las inserciones... No podemos quejarnos de nada. Con un gran jardín los paseos y las “marchas” nos ayudan a todo y a mucho, las que pueden gozar de esto. Nunca un silencio estuvo tan lleno de nombres y nunca estuvo habitado por tantos rostros: Los de nuestras familias, las diferentes comunidades y de manera especial las de Italia y las casas de hermanas mayores, los de nuestros profesores y de tantas familias, los de nuestros voluntarios y personas que acuden a nuestros talleres en los Centros Asunción, que nos piden sin parar oraciones convencidas de que sólo con el amor de Dios, con su fuerza y con la unión de todos podemos salir de esta pesadilla.    

Todo esto nos lleva a la conclusión de que el ser humano es frágil, aunque se crea lo contrario, y que no poseemos la capacidad de conocer TODO. Nuestra fe se ha afianzado. La Pascua está cerca. Nuestra Fe y Esperanza nos aseguran que Jesús es vencedor de la muerte con su RESURRECCIÓN.